martes, 22 de enero de 2013

Egoismo (Mimí Encanto)


-         Mis primeras preguntas fueron: ¿Dónde estoy?....¿Donde están mis espejos?....¿que hago aquí?
-         Y ¿Qué sentiste al despertarte?
-         Que no estaba en la cama de mi casa y me dolía mucho la cabeza.  Lo que más me preocupo al levantarme fue el hecho de ver otra cama al lado de la mía, y que ponía un nombre extraño, Lucy creo.
-         ¿Qué crees que significa eso?
-         No, no puede ser…, no podéis hacerme esto…, yo me niego rotundamente a dormir con otra persona y menos si no la conozco…
-         Lucy es una chica encantadora
-         ¿Pero que hago aquí?...no recuerdo haber cometido ningún crimen para ir a la cárcel…lo ultimo que recuerdo es….
-         No, no, …. Esto no es una cárcel, es un centro de rehabilitación, se llama Fundación el Purgatorio.   Dime que recuerdas
-         Tengo la memoria un poco nublada pero recuerdo al padre Bartolome sentado en el salón de mi casa, diciéndome no se que de un problema mío….
-         Efectivamente, eso ocurrió allí
-         Pero yo no tengo ningún problema… y no creo que haya llegado aquí por obra divina, ni creo que el purgatorio sea tan blanco y ¡tenga personas tan raras como usted!
-         Yo soy una persona normal y corriente, lo que pasa es que me hacen vestir así para diferenciarme de vosotros
-         ¿pero que estamos enfermos o algo?
-         No exactamente, tranquila, bueno cuéntame ¿Qué problema crees que tienes?
-         Yo ninguno y me gustaría volver a mi casa tranquila.  Allí no hago daño a nadie… No entiendo como el cura este ha podido hacerme esto…Ahora si que voy a tener unas palabras con el
-         El no tiene la culpa.., es un buen hombre… solo quiere ayudarte
-         Pues si ayudarme es encerrarme en un manicomio y encima en una habitación compartida y me privan de mis espejos…
-         Mas gente no, es Lucy, luego te presento …¿Por qué quieres tanto a tus espejos?
-         Porque son mi mayor compañía ya que me muestran la magnifica belleza que tengo y que me ha ayudado a  ganarme la vida durante muchos años.  Pero ha tenido que llegar ese viejo cura y querer encerrarme… es que la tiene tomada conmigo desde que me negué en mi primera comunión a ejercer de monaguillo de las misas de domingo, aunque a la beata de mi madre le hacia mucha ilusión
-         Veo que el padre Bartolome te quiere y aprecia mucho, pero tu a el no… cuéntame de donde vienes y cual es su papel en tu vida
-         ¿Qué no puedes leer en la ficha que sostienes?
-         Si, pero quiero hacerte reflexionar
-         Yo vengo de un pequeño pueblo, donde reina la paz y tranquilidad…este pueblo no llega a los cien habitantes y tiene una iglesia, pequeña pero muy bonita del s.XVI, creo
-         Bueno eso no importa…
-         Aquí es donde trabaja el padre Bartolome.  Yo recuerdo a ese señor desde que tengo uso de razón, siempre con su sotana negra, don el alzacuellos y la boina y esa cara amenazante para que los chicos fueran a misa
-         ¿y que decía el párroco?
-         Yo recuerdo que le decía a mi madre que tenia que enseñarme a relacionarme con mas gente, ya que todos éramos hermanos de la obra de Dios y mi madre le contestaba que lo intentaba, sinceramente no he podido entender ese dialogo que he escuchado tantas veces durante mi infancia
-         ¿Qué hacia tu madre entonces?
-         Con el corto sueldo de mi padre me compraba alguna muñeca y me iba a jugar con mi vecina Laurita, con ella me iba a la plaza donde delante de la iglesia jugábamos a las muñecas y cuando yo me apoderaba de unas cuantas, venia ese cura, que nos vigilaba desde la puerta y me decía que había que compartir las cosas….. ¡que sabia el!
-         Veo que el siempre ha estado cuidando de ti
-         La verdad es que dicen que es un buen hombre que se preocupa de sus feligreses, hasta de tres republicanos que quemaron la iglesia durante la guerra, los alimento con comida que provenía de ongs…dicen que es una persona querida en el pueblo….¡yo soy mas!
-         Muy bien Mimí, por hoy es suficiente
-         Vale… una cosa, yo te he hecho caso y te he contado lo que me has pedido, ahora hazme un favor, ¿me puedes dar una habitación individual o llévame a mi casa por favor?
-         Ja, ja, ja, tú casa esta un poco lejos, tendrás que conformarte con lo que tienes…
-         ¡¡¡¡No pienso hacerlo!!!! Aunque si me lo consiguieras yo te estaría tan agradecida….
-         Mimí, esos ojos no te servirán de nada aquí, así que evita hacerlo…
-         ¡¡¡como que….!!!! ¡¡¡¡no lo entiendo!!! Pero no retires la mirada….¡¡¡nadie me retira la mirada!!!
-         ¡¡¡¡Mimí!!! Hasta mañana
-         No, no espera
-         A las ocho y media pasare a buscarte para comenzar un tratamiento o hacerte una entrevista
-         Espera, espera, dame al menos un espejo, para poder mirarme
-         Mañana te lo traigo, y te presentare a Lucy
-         ……………………………………………………..


-         Buenos días Mimí ¿Cómo estas?
-         Bien, por un momento he pensado que estaba durmiendo en mi cama
-         No , aún sigues aquí
-         Ya lo veo ya
-         Bueno te voy a presentar a Lucy…entra cuando quieras
-         -Hola buenos días – exclamo Lucy
-         Hola ….
-         Tu serás Mimí Encanto ¿verdad?
-         Si, soy yo
-         Pues yo me llamo Lucy y me ha dicho el Dr. Santillana que somos compis de habitación
-         Ya, ya me lo ha dicho a mi también… me hace una ilusión, - dijo Mimí con desdén
-         Si, si a mi también, ya veras como seremos grandes amigas…
-         ¿amigas? Yo no tengo de eso, la gente me tiene envidia y pasa de mi
-         Bueno Lucy te tenemos que dejar que Mimí y yo tenemos trabajo, nos vemos luego
-         …………………………………………………………
    -Mimí ¿por donde nos quedamos ayer?
   - por mi espejo…. ¿lo has traído?
   -depende como reacciones hoy lo tendrás por la tarde.
   -¿Qué tengo que hacer?
   -Seguir respondiendo a mis preguntas.
   -Trato hecho.
   -Bueno, cuéntame un poco tu vida desde que eras pequeña.
   -Yo era una niña de lo mas normal, desde pequeña me decían que era muy guapa y que tendría un buen futuro y por unos años así fue. Yo me iba a jugar con mi vecina Laurita por el pueblo pero siempre se acababa enfadando por tonterías con las muñecas. Ella se relacionaba con las demás niñas, mientras que yo solo a veces porque no me apetecía estar con ellas. Siempre acabábamos riñendo por los juguetes porque no me los querían dejar. En la escuela, yo era de las que trabajaba poco pero siempre sacaba buenas notas, porque tenia una gran capacidad de asimilación de conceptos y muy buena memoria, además Don Rodrigo casi todos los días se quedaba anonadado mirándome a la hora de corregir.  Cuando tuve 16 años tuve mi primer novio, que me dijo que se enamoro de mi en el momento en el que lo mire a los ojos, Alex era muy tierno…pero me dijo un día que tenía un problema y que no le gustaba mi forma de ser… entonces lo deje y pase de el toda mi vida… ¿yo un problema?...el si que lo tenia… nunca me hacia regalos caros… Al poco tiempo empecé a salir en desfiles de moda en la ciudad mas cercana al pueblo, hasta que me dijeron que debía ir a vivir a la ciudad y así fue como llegue a Madrid.  Yo acepte sin pensarlo y deje a mis padres solos…no los volví a ver hasta que falleció mi padre 10 años después y acudí al funeral.

         Yo no conocía a nadie en la ciudad y me quedaba sola en mi apartamento contemplando mi belleza en los espejos, gané mucho dinero en los diferentes desfiles y como los del banco querían intereses, me guardaba el dinero en casa.  Un día me llamo el padre Bartolome para decirme que mi madre había muerto, volví a viajar al pueblo al entierro.  Cuando volví a la ciudad me habían entrado a robar…y mi pequeña fortuna se quien se lo habrá gastado pero no puedo probarlo.

     Entonces mi belleza se empezó a marchitar con el paso de los años y cono no trabajaba igual que antes no pude hacerme cargo de las facturas y tuve que volver al pueblo.  Deje de contactar con mis compañeras de desfiles y estoy viviendo de los ahorros de mis padres y con un viejo cura todos los días en la puerta de mi casa llamando para saber que hago…
-         Una vida con un final un poco triste
-         Pues si, aquí estoy con 34 años y con la compañía de un sacerdote
-         Creo que después de nuestras conversaciones puedo darte un diagnostico sin temor a equivocarme, realmente padeces “egoísmo”
-         Yo no tengo ningún problema
-         Te explico…según tengo entendido no te llevabas bien con las niñas del pueblo porque querías todas sus muñecas y no compartías las tuyas y la única que le toleraba era Laurita, al maestro Rodrigo todos los días que no llevabas los deberes le hacías una mirada con tus preciosos ojos y tu maravillosa sonrisa y no podía suspenderte igual que hacías a tus padres cuando iban a castigarte… ¿Por qué nunca te castigaron no?
-         No
-         Siempre te salías con la tuya
-         Efectivamente
-         Pues eso lo vio Alex que te lo dijo, pero no lo quisiste escuchar y perdiste una gran relación, posiblemente la única de tu vida
-         Y Laurita también me lo dijo
-         Mientras tuviste fama y espejos pensaste que tenias la vida solucionada, pero al morir tus padres quedaste muy sola
-         Ya entiendo y ¿Qué puedo hacer?
-         Primero dejar los espejos y llevarte bien con Lucy
-         Vale, yo quiero estar bien y disfrutar de la vida, ya que nunca he sabido hacerlo, solo quería conseguir el mundo.



                       
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Prisas


-¿Y qué se supone que le tengo que contar, señorita Catherine?
-Robert, no es la primera vez que te pido que me llames Cathy... y lo que me tienes que contar es tu vida.
-¿Mi vida? Está bien, intentaré hacer un breve resumen.
-No quiero resúmenes, tenemos todo el tiempo del mundo. ¿Por qué darnos prisa?
-Catherine... perdón, Cathy. Tengo 34 años, creo conveniente resumir esos años en unas cuantas palabras.
-De acuerdo. ¿Qué palabras serían?
-Trabajo, puntualidad, agobio...
-No quiero interrumpirte, Robert, pero creo que no estas resumiendo tu vida, creo que te estás caracterizando. ¿No te parece?
-Mi vida gira en torno al trabajo, lo que genera el agobio. Siempre he sido puntual, es algo que mi madre me ha inculcado desde pequeño, ahora mismo aunque quisiera tardar en llegar a algún lado, seguiría llegando el primero, no se como pasa.
-Mira, lo vamos a hacer más fácil. Cuéntame solo lo que pasó en el último día.
-¿Cómo que último día? Sigo vivo, no creo que haya muerto todavía.
-No te burles de mi, sabes a lo que me refiero. Tu último día, antes de llegar a la Fundación El Purgatorio.
-Entendido... pues si no le importa voy a empezar ya.
-Adelante, no perdamos más tiempo señor Roadrunner.
-Recuerdo que era miércoles. Esa mañana me desperté algo estresado, cosa que es bastante habitual en mí, me acuesto estresado con el deseo de levantarme algo más tranquilo, pero nunca ocurre... Como es normal he ido a trabajar, me desperté a las 6:00 y a las 6:15 ya estaba preparado para marcharme. Me había comprado una moto ya que así iba a llegar más rápido a la oficina. Trabajo, bueno trabajaba, en una empresa que se encarga de organizar transportes de mercancía en todo el continente europeo. Yo era el encargado de llamar a todos los sitios y vigilar que los pedidos lleguen a tiempo. Eso es, mi vida gira en torno al tiempo. Estoy siempre corriendo de aquí para allá... pero eso, de algún modo que no comprendo, me gusta.
-Eso era antes, ahora estás más tranquilo.
-Vale, entonces creo que debería decir que mi vida giraba en torno al tiempo.
-No, creo que todavía te falta algo para alejarte de esa sensación. Ya sabes lo que dicen, dale tiempo al tiempo. Vas bien encaminado.
-Eso espero. En fin, llegué al trabajo y como todos los días, desde el lunes hasta el sábado por la tarde, me senté en mi silla de la oficina y llamé a todos los rincones de Europa, asegurándome de que la regla número uno de nuestra empresa se estaba respetando: llegar a tiempo. A veces creo que me implicaba demasiado en ese trabajo, si por algún motivo tardaba un pedido era capaz de ir a entregarlo yo el próximo mes. No es que me pasara todo el día sentado, también me encargaba de otras cosas aunque estas no fuesen tarea mía. No me gusta que la gente encargada de traer la comida a las oficinas tarde, no me gusta comer mi comida fría o recalentada, así que prefiero ir a comprarla yo. Soy rápido, es una cosa de la que estoy orgulloso, aunque no sé por qué a la gente no le gusta, supongo que en sus ojos me acerco más a una persona estresada y preocupada de que todo se haga de la manera correcta y en el menor período de tiempo posible. Muchos me dicen que debería tomarme una pausa, ir a un lugar exótico y relajarme, dejar de trabajar por unos días.
-Ahora mismo a mi me pareces una persona bastante tranquila, relajada. ¿No crees? Lo de que la gente te considere una persona estresada creo que pertenece al pasado. Aquí nadie te dirá nada que tenga que ver con el tiempo. Bueno, a lo mejor yo, pero te prometo que seré la única.
-Me gusta hablar contigo, me relaja. No se como lo consigues.
-Es parte de mi trabajo, hacer que te sientas cómodo. ¿Sabes? Nunca me has contado nada relacionado con tu familia, siempre cuentas cosas sobre tu trabajo. No puede ser que tu trabajo lo ocupe todo. ¿Tienes hijos?
-¿Hijos? Primero necesitaría una esposa. Creo que me pasaba demasiado tiempo en el trabajo, nunca salía para conocer personas. Tenía un solo amigo. Se mudó a Francia, su novia era francesa. Eran la pareja perfecta, a veces me daban envidia. No es que yo quisiera estar solo, pero todavía no había conocido a la persona adecuada. Llevo años deseando formar mi familia, quiero hijos 3 o 4.
-Lo entiendo. ¿Qué hacías en tu tiempo libre?
-¿Tiempo libre? No me hagas reír. Un hombre que se implica demasiado en su trabajo, que es una persona responsable y además está soltero... no creo que tenga demasiado tiempo libre. Salía del trabajo a las 20:00h, llegaba a casa y hacía las tareas del hogar. Nunca se me ha dado bien ser ordenado pero desde que llegué a la ciudad me esforcé por hacerlo todo bien y a tiempo, ya sabes, para que luego no se me acumulen. Supongo que mi tiempo libre eran los minutos que me sentaba en frente de la televisión esperando que me duerma.
-Si no recuerdo mal dijiste que trabajabas de lunes a sábado, los domingos se consideran tiempo libre. ¿Qué hacías los domingos?
-Si no te importa me gustaría no contestar a esta pregunta.
-Yo no te voy a obligar, pero nos ayudaría muchísimo.
-Está bien. Los domingos me los pasaba en un bar, pensando. Anticipo tu pregunta... ¿En qué pensaba? Pues en mi vida, en como en tan solo unos años me alejé tanto de mi familia, en como a mis 34 años estoy soltero. Ideaba mis planes de futuro.
-Eso contrasta un poco. Siempre te das prisa, siempre intentas hacerlo todo. Sin embargo, los domingos los pasas en un bar, pensando sin hacer nada más.
-Era mi forma de relajarme. No todos los domingos eran así. A veces daba paseos por los parques, organizaba transportes, para tener menos trabajo en la oficina.
-¿Y tus padres?
-Mis padres... viven a dos horas en coche. Casi nunca nos visitamos.
-¿Por qué?
-Viven en un pueblo, pero no el típico pueblo. Mejor dicho viven en una granja. A mi no me gusta la granja y a ellos no les gusta la ciudad.
-¿Cuánto tiempo llevas sin verles?
-Unos 4 años. Desde que se mudaron a la granja. Antes vivían en un pueblo normal, ahora prefieren estar apartados del mundo, en un campo.
-¿No los echas de menos?
-A veces si, pero recuerdo los días que me castigaban. Me encerraban en mi cuarto sin poder hacer nada. Pasaban horas y horas sin que me hablasen. Entiendo que hiciera cosas malas pero esos castigos no me parecían justos. Mis padres me tuvieron a una edad algo avanzada. Mi madre tenía 42 años y mi padre 48. Ya no tenían la energía necesaria para correr detrás de un niño. Pero bueno, seguimos hablando por teléfono y esas cosas...
-De acuerdo, cambiamos de tema. Ayer me dijiste que te fuiste de casa a los 18. Llevas 16 años trabajando en la misma empresa. ¿No te aburre?
-Los primeros 2 años eran aburridos, luego por alguna razón empezó a gustarme. No es el típico trabajo del que te puedas enamorar, pero me gusta.
-Será porque ganas bien.
-No me quejo, en los 16 años de trabajo he conseguido ahorrar una pequeña fortuna.
-¿En qué piensas gastar ese dinero?
-Me abriré mi propio negocio.
-¿Qué tipo de negocio?
-Nada fuera de lo común, una cafetería o un restaurante. Eso sí, tendrá servicio express. Todo se moverá rápido.
-Es decir, ese trabajo también girará en torno al tiempo. Ya veo...
-Me gusta que las cosas vayan rápido.
-No te juzgo por ello, pero es mejor que las cosas vayan a su tiempo. Ni muy lentas ni muy rápidas. Para que algo salga bien hace falta tiempo, el que se necesite. La vida no es tan corta, te dará tiempo a hacer bastantes cosas.
-Me estoy dando cuenta de que siempre estoy pensando en hacer cosas, sea lo que sea, tengo que hacer algo. Lo hago todo rápido porque tengo la impresión de que no me dará tiempo a acabarlo todo. Quiero probar un poco de todo, hacer cosas divertidas...
-Siempre te das prisa, aun así, no has conseguido hacer nada hasta ahora. No quiero desanimarte pero tienes 34 años, desde joven sueñas con hacer un poco de todo y recuperar el tiempo perdido, por llamarlo de alguna manera. ¿Cuántas cosas has probado hasta ahora?
-No he hecho nunca nada emocionante, es frustrante porque eso es lo que he deseado desde siempre. Supongo que he pasado demasiado tiempo concentrándome en conseguir tiempo para hacer lo que de verdad quiero.
-Es verdad Robert. El primer paso ya lo has dado, has concienciado la gravedad de tu problema. Te has dado cuenta de que lo que hacías para conseguir tiempo, en verdad te quitaba mucho más. ¡Alegra esa cara! Nunca es tarde para hacer lo que uno lleva años deseando.
-Supongo que tienes razón.
-Y tanto que la tengo. La terapeuta soy yo, así que mientras estemos en esta sala harás lo que yo te diga.
-Menos mal que me ha tocado una terapeuta que no sabe imponerse. Tu tono no me convence.
-No te burles de mi. Da las gracias porque intento ser tu amiga y no tu dictador.
-Entonces ya hemos acabado por hoy. ¿Cuántos días hemos pasado en esta sala?
-Que exagerado que eres, han sido solo 30 minutos. Mañana serán más.
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Corrupción


De nuevo sonaba aquel infernal despertador. Eran las ocho de la mañana y empezaba un nuevo día en el que me tocaba de nuevo ser el felpudo donde los ridículos, absurdos y mediocres empresarios que ni tan solo tenían los conocimientos básicos de la ESO limpiaban sus pies llenos de mierda en mí. Mi nombre es Josh Carrey y esta es mi patética y absurda vida que está apunto de dar un giro total.

Quise ser psicólogo, pero trabajo en una gran compañía que se dedica principalmente a ofrecer protección personal y asistida a personas que dentro de esta sociedad las consideramos importantes. Es una gran multinacional dirigida por un tipo absurdo y patético que para disimular su mediocridad se rodea de gente más mediocre todavía.
¿Quién era yo y qué papel tenia dentro de este mundo? Pues un simple becario que se encargaba de llevar mensajes, rellenar algún que otro formulario y en general cosas terriblemente absurdas para cualquiera con una inteligencia medianamente decente.
Me sorprende saber que en esta sociedad los mediocres son los primeros en lograr grandes éxitos, los más votados en las elecciones y los que salen en programas televisivos, me sorprende saber y por desgracia de algunos, que formamos parte de una sociedad donde predomina 'lo normal' y donde las cosas 'normales' que todo el mundo puede hacer son premiadas con el éxito en la vida como si fueran especiales, sin embargo aquellos que al igual que yo cuentan con más de dos dedos de frente, cuentan también con una nomina mediocre.
Llevo dos años en esta empresa siendo becario y me sorprende que nadie se haya percatado de mi capacidad de poder realizar actividades más importantes que rellenar un simple formulario. A lo largo de estos años me he dado cuenta de que estoy malgastando mi tiempo, mi futuro y mi vida por eso he decidido convertirme en uno de ellos y dejar de sentirme diferente, pero es que pese a ello no logro comprender como la gente libre con pensamientos, con inteligencia innovadora estorba el sistema basado en estas mentiras.
Llegada a esta conclusión y viendo el lado positivo de ser el becario y el mensajero de la mayoría de los mediocres destacados por su absurdez dentro de la empresa, empecé a apoderarme de información que me pudiera beneficiar, así sean datos bancarios, información inapropiada de algún cliente, fechas importantes en las que tendrá lugar algunos sucesos importantes... y gracias a todo este mi saldo bancario llegó a triplicarse en menos de 4 semanas.
Me apoderaba de algún documento en el que cambiaba los datos bancarios introduciendo otros que pertenecían a una cuenta fantasma, que era mía, en la que una vez se realizaba la transferencia esa cuenta desaparecía en menos de 24 horas y con ella el dinero.
Aprovechaba el saber que en tal día tendría lugar tal acto para venderlo al mejor postor dentro de la prensa. Jugaba con las personas y me estaba acostumbrando a ello.
Me sorprende ver que estoy en una sociedad donde les interesa la vida privada de una estrella de la telebasura. Sinceramente yo flipaba con la gente. Pero aún eso, me daba igual, no iba a ser yo el que quisiera cambiar el rumbo del mundo haciendo acciones que definen mi personalidad y a través de las cuales no he llegado a nada. Sabía que debía de cambiar. Debía de mentir, debía robar, debía chantajear, debía realizar innumerosas acciones gracias a las que podía triunfar. No podía apostar por mi inteligencia y esperar a que la suerte decida estar de mi lado, porque más que nada, sabía que eso jamás pasaría. En este mundo la suerte solo va al lado del que la trabaja y para poder trabajarla no debes tener escrúpulos, no debe importarte nadie ni nada.

Así es como llegué a formar parte de la compañía en la que yo era uno mas. En menos de un año y medio tenía un 60% de las acciones de esta empresa en mis manos.
Enseguida me acostumbré al mundo de los engaños y las mentiras. Fue muy cómodo fingir algo que no soy, ser alguien que no soy, vivir bien sin importarme el cómo lo haya conseguido.

Yo, después de haber pasado un día más en el club de campo rodeado, eso si, de hipócritas y mentirosos, decidí ir a casa porque no me encontraba bien. Empecé a notar un dolor intenso en la cabeza.
Cuando llegué a mi apartamento me dirigí directamente a mi cama, pensé que tal vez acostándome un rato se me pasaría aquel dolor que me estaba produciendo incluso mareos.
Y eso fue lo ultimo que recuerdo.

Al despertar, ya no estaba en mi cama cómoda durmiendo. Notaba como estaba acostado sobre el duro y frío suelo y notaba como ese suelo tan frío hacía llegar un escalofrío a cada rincón de mi cuerpo. Poco a poco fui abriendo los ojos. Me costaba incorporarme, y todavía notaba aquel dolor en la cabeza aunque de una manera más leve. Ya no era tan intenso, sin embargo estaba perturbado. No comprendía donde me encontraba, y no veía nada,solo blancura. Poco a poco y pese a la dificultad que me llevó, me fui levantando. Estaba de pie con el pijama pero descalzo; estaba en una especie de sala, que al parecer era bastante grande debido al eco que se escuchaba cuando pregunté: ¿hay alguien allí? Pero tan solo me respondió mi propio eco.
De repente un foco de luz se encendió justo encima de mí. Era una luz muy intensa que me impedía ver. Enseguida me llevé las manos a los ojos y en ese momento se escuchó como se abría una puerta y los pasos de alguien que se iban acercando. Sinceramente, nunca había pasado tanto miedo en mi vida. Los pasos se detuvieron, ya no se escuchaba nada excepto mi respiración agitada por el miedo... tal vez.
La voz grave y firme interrumpió mi respiración. Parecía incluso robótica, esa voz me causó tanta curiosidad como temor. Empecé de manera inconsciente a bombardear aquella misteriosa voz de preguntas -¿quién eres? ¿dónde estoy? ¿qué queréis de mí? ¿por qué estoy aquí? ¿me puedo ir?
Mi cerebro incluso de manera estúpida realizaba preguntas repetitivas durante un buen rato. De repente la voz misteriosa, de manera tajante me cortó durante mis preguntas y dijo:
-Poco a poco lo sabrás todo, ten paciencia. La paciencia es uno de los valores principales que aprenderás en este lugar.
De nuevo se escucharon esos pasos, pero esta vez se escuchaba como se alejaban hacia el lugar por donde habían venido.
Segundos después, la luz intensa del foco fue perdiendo nivel, y poco a poco se iluminaba una luz que dejaba ver una puerta. Deduje que tenía que dirigirme hacia esa puerta. Me encontraba justo enfrente de esa enorme puerta y ante el miedo que reinaba mi cuerpo dudaba en abrirla o no. No sabía que es lo que me esperaba al otro lado, y en las situaciones de miedo mi imaginación desborda ideas que desconocía por completo. Después de un buen rato allí plantado, decidí abrir la puerta. Era bastante pesada. Detrás de esa puerta me encontré en un pasillo; había mucha gente yendo y viniendo. Todo parecía muy simétrico ya que todos ellos vestían los mismos colores: blanco, negro... Me recordaba a la casa de mi abuelo, siempre lo tenía todo muy, muy ordenado.
Durante mi infancia vivía con mi abuelo en una aldea pequeña al lado de la ciudad. Mis padres murieron cuando yo solo tenia 3 años. Mi abuelo murió cuando yo tenía solo 13 años y me fui a una casa de acogida en la ciudad, donde me ofrecieron una buena educación.
Mi abuelo me inculcó unos valores dignos de cada ser humano y ha sido una gran pena haberlos perdido por culpa de esta sociedad.

Era un pasillo que dejaba entender que estaba en un lugar rural, no sabía concretamente en que tipo de edificio me encontraba pero deduje que era rural por los pájaros que se escuchaban cantando un poco lejos de donde yo estaba. Hacía tiempo que no escuchaba el sonido de un ruiseñor o de cualquier ave, el ruido y la vida frenética de la ciudad hacía que estos sonidos fueran casi inexistentes.
No sabía hacia donde me debía de dirigir. Pero empecé a caminar, simplemente a caminar sin rumbo.
Escuchaba sonidos de gente hablando, muchas voces a la vez que tenían un tono suave y tranquilo, pero no podía distinguir de donde procedían.
El pasillo llegaba a su fin, había llegado a un vestíbulo y al lado habían unas escaleras de madera que subían en forma de caracol. En el momento en el que estaba dudando en subir o no, escuché como unos pasos se acercaban hacia mí en lo alto de la escalera. Levanté la cabeza y... era una chica alta, joven que transmitía una buena imagen, una imagen que me resultaba familiar pero no conseguía saber a que me recordaba. Era una imagen que ya no estaba acostumbrado a ver, parecía pura, transparente, sincera y agradable al contrario que la gran mayoría de chicas que forman parte de mi vida.
Llevaba unos vaqueros y una camiseta, y calzaba unas sandalias de verano. Parecía estar cómoda y segura de sí misma.
Empezó a bajar las escaleras y llevaba dibujada en el rostro una media sonrisa. Se me acercó.
-Tú debes de ser el nuevo ¿verdad?.
¿Nuevo? Nuevo en qué o dónde... de nuevo mi cerebro volvía a querer bombardear preguntas, pero decidí esperar.
-Hola mi nombre es Lucía y seré tu tutora.
¿Tutora? Por Dios que me explique lo que está pasando. Tenía una cara de no saber nada y yo simplemente callaba y observaba. Lucía debió percatarse de mi angustia y acercó su mano a mi hombro con tal de transmitirme algo de seguridad y confianza. Sonrió y me dijo:
-Tranquilo, estarás bien, no te pasará nada. Más tarde comprenderás todo, ahora sígueme.
Volvió a subir las escaleras, y yo estaba detrás de ella. Me llevó a una de las habitaciones que estaban en la planta de arriba. Me abrió la puerta y con su brazo me invitó a entrar. De nuevo cuando me encontraba allí dentro me venían a la mente todos los recuerdos de mi infancia con mi abuelo. Aquella habitación me recordaba muchísimo a la casa en la que vivía de pequeño. No supe como, pero al recordar todo eso me emocioné, tenía los ojos brillantes. En ellos asomaban infinitas lagrimas.
-Ahora descansa. A la derecha tienes el baño, y en el armario tienes toallas y ropa para cambiarte. Encontrarás todo lo que necesites. Más tarde subiré a ver como estas.
Interrumpió mis pensamientos. Yo seguía dándole la espalda mientras observaba la habitación y escuché como se cerraba la puerta.
Era una habitación medianamente grande. Tenía una ventana con unas vistas hacia un campo y había como otro edificio en el patio de al lado. Me sorprendió no ver un televisor ni un equipo de música ni nada que fuera tecnología. La verdad es que añoraba mi portátil y sobretodo mi blackberry. Me habrán llegado muchísimos mensajes. Pero estaba demasiado preocupado por saber donde me encontraba así que en cuestión de segundos se me olvidó que no tenía nada de mi tecnología. Le hice caso a Lucía y me duché. Me sentí bastante más cómodo que antes. Después de la ducha me acosté un momento en la cama. Estaba allí tirado observando el techo de madera mientras mi mente, mis pensamientos y mi imaginación intentaba dar alguna explicación lógica a lo que estaba pasando.
De nuevo Lucía interrumpió mis pensamientos. Tocó a la puerta y supe que era ella porque dijo que iba a volver. Abrí la puerta y efectivamente era ella.
Me saludó con esa sonrisa tan particular que tenía y entró en la habitación. Se sentó en una de las sillas que estaba al lado de la ventana y me invitó a sentarme en la silla que estaba a su lado.
-Siéntate. Ahora te explicaré todo, y ante cualquier duda que tengas me lo dices y lo aclaramos todo ¿está bien?
Afirmé con la cabeza y bastó con eso para que empezara a hablar.
-Formamos parte de una organización no lucrativa que ha realizado diversos estudios sobre nuestra actual sociedad. Nos hemos dado cuenta de que nos estamos ensuciando y que hemos perdido toda ética moral propia y básica en todo ser humano. Lo peor de eso, es que las pocas personas que quedaban con unos principios dignos, se han manchado ellos también, esto es como un virus que se propaga. Nuestra función es simplemente recordar cuales eran esos principios, devolverles a las personas sus bases morales. Desde luego y lamentablemente no podemos ir persona por persona así que elejimos a las personas que presentan unos defectos más avanzados.
-Entonces se supone que estoy aquí porque tengo un defecto ¿no es así?
-Si, exactamente, es eso. Aquí te someteremos a un tratamiento que es conocido por el nombre de Tratamiento de Enfermedades Nongratas.
Yo seguía sin tener las cosas muy claras, pero simplemente seguía afirmando con la cabeza.
Lucía al cabo de unos cuantos minutos se fue y antes de salir me dijo que tendría que vestirme de color naranja.
Me puse el traje naranja que era una especie de mono. Fuera se escuchaba ruido y los pasos de gente. Decidí salir y vi que había mucha gente que se dirigía al mismo sitio. Fui tras ellos sin saber muy bien a dónde iban. Nos encontrábamos en la planta de abajo. Había una chica que me llamó la atención. Era guapa pero demasiado seria. Parecía estar tan confundida o incluso más que yo. Estaba en una silla y me acerqué con la intención de sentarme a su lado pero como había deducido se negó a compartir sitio conmigo. Que chica mas rara.
Cada uno de ellos parecía saber a dónde tenía que dirigirse. En ese momento, entre tanta gente ví a Lucía. Me saludó y nos dirigimos ambos a fuera
-Aquí estaremos mejor -la verdad es que fuera hacía bastante frío pero no me importaba, de hecho me gustó, todo ese ambiente me recordaba a mi abuelo -¿te pasa algo? Parece que todo esto te es familiar. ¿Te recuerda a algo tal vez?- me preguntó Lucía.
-Si, la verdad es que si.
-¿A tu infancia?
-¿Cómo sabe usted eso?
-En primer lugar no me llame usted. Soy tu tutora y compartiremos mucho tiempo juntos así que llámame por mi nombre.
-Está bien, Lucía pero aún no me has dicho como sabes que este lugar me recuerda a mi infancia.
-Figura en nuestra ficha. Bueno, las preguntas las hago yo ¿recuerdas que soy tu terapeuta?
-Bueno y ¿qué quieres que te cuente?
-Me extraña que aún no me hayas preguntado por tu defecto.
-Porque sé, o bueno supongo que sé cual es.
- Ah ¿si? A ver sorpréndeme.
-Primero quiero que tengas claro que me he visto obligado a hacer todo lo que he hecho. Y bueno creo que mi defecto es el mentir, engañar a los demás, ser un corrupto en lo que hago y no ser noble en mi trabajo ni con los demás. Ya no sé lo que significa ser humilde... no sé tal vez así es mejor.
-Pero cuando dices que te has visto obligado... ¿a qué te refieres? ¿Es una justificación barata para silenciar tu conciencia y hacer que el hecho de estar haciendo algo inmoral pase a un segundo plano?
-No sé yo solo digo que no lo he hecho porque he querido.
-Claro que lo has hecho porque has querido. Lo has hecho porque es el camino fácil, el camino por el que se consigue todo por la ley del mínimo esfuerzo a través del esfuerzo de los demás.
-Tú misma lo has dicho. Antes lo conseguían todo a través de mi esfuerzo, no me valoraban.
-Claro, y has decidido darle la vuelta a la moneda y ser tu el que lo consigue todo a través del esfuerzo de los demás ¿o me equivoco?
-No sé Lucía.
-Si sabes. Sabes que esto es cierto.
-Lo sé, he hecho mal en hacer lo que hice pero no me arrepiento.
-Bueno me alegro de que por lo menos sepas el defecto que tienes y que has actuado mal.
-Siempre he tenido presente el error que he cometido, pero siéndote sincero pasaba de volver a vivir con un sueldo mínimo.
-¿Cómo es eso que has tenido siempre tu error presente?
-Sabía que hacía mal. A mí desde pequeño se me ha enseñado a luchar por lo que quiero pero hacerlo de manera digna y honrada, jamás engañando.
-Que bonito. ¿Quién te ha enseñado o inculcado esto?
-Mi abuelo.
-¿Y este lugar te recuerda a él?
-Si. El lugar, la nieve la naturaleza, las montañas...
-Tu abuelo falleció ¿no es así?
-Si. Supuso un golpe muy duro para mí. Creo que me dolió más perderle a él que a mis propios padres.
-Que duras palabras. ¿Por qué crees eso?
-No te confundas, yo quiero a mis padres y ojalá no hubieran muerto, pero si digo esto es porque cuando murieron yo era aún muy pequeño. En cambio cuando perdí a mi abuelo ya era más maduro.
-¿Con maduro quieres decir que te dolió más su perdida?
-Si. Cuando el murió me fui a una casa de acogida.
-Era especial para tí ¿no es así?
-Si ya te lo he dicho. Fue el único que tuve en mi vida y me inculcó valores muy importantes.
-Valores de los que pasaste.
-No pasé.
-Si lo hiciste, los ignoraste. Sabías que estaba mal lo que hacías pero lo hiciste.
-Me ví presionado.
-Bueno, está bien.

Por fin acabó ese paseo tan largo. Me gustó al principio salir al jardín y disfrutar un poco del aire libre, pero Lucía era muy pesada, aunque tenía toda la razón.

-Vas por buen camino, pero ¿sabes lo que más me extraña de tu caso? que de normal un paciente no es consciente del defecto que está realizando y tú si.
-¿Y eso es bueno?
-Tal vez. El hecho de que tú sepas el error que has cometido desde el principio es un gran paso.
-¿Sabes Lucía? yo no quiero seguir así, yo no soy así. Me siento mal cada vez que pienso en todo lo que he hecho.
-¿Quieres cambiar?
-Si.
-¿Cómo?
-Pues no sé, quiero volver a empezar con mi vida.
-Bueno de momento ves a descansar continuamos mañana.
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MACHISMO



Me desperté en un lugar cerrado, podía observar las 4 paredes que me rodeaban, miré por la diminuta ventana de la inmensa puerta de hierro que me encerraba en esa claustrofóbica habitación blanca. Repentinamente aprecié una cara que me observaba desde fuera, seguramente estaba comprobando si ya me había despertado. La mujer entró, iba con una bata blanca y me informó de lo sucedido, a mi esa mujer me sonaba de algo y no recordaba de que.

- Hola Jesús, soy tu terapeuta, me llamo Blanca, debes saber que estas en la Federación el Purgatorio, a la que también llamados T.E.N. Anoche te encontramos inconsciente en un banco, fruto del alcohol.

- Buenos días ¿Como sabes mi nombre? ¿Qué hago aquí?

- Verás Jesús, la verdad es que aquí vienen pacientes con algún tipo de problema que intentamos solucionar y por eso estas aquí. Sabemos tu nombre porque dejaste caer tu cartera al desplomarte en el banco.

- Ah, ya veo... la verdad es que os debéis de haber equivocado de persona porque yo no tengo ningún tipo de problema y de todos modos que te hace pensar que una mujer podría solucionar cualquier problema que yo tenga.

- ¿Eso es lo que crees?

- Si, eso es exactamente lo que creo.

- Bueno, esa es solo tu opinión, cada persona tenemos una opinión diferente sobre cada tema, ¿No es así?

No me interesaba lo que me estaba diciendo, no decía más que tonterías. Ignorando lo que decía le pregunte:

- ¿Usted no tiene familia?

- Sí, la tengo, tengo 3 hijos y un estupendo marido. ¿Y usted?

- Yo no, mis padres murieron, mi hermana no quiere saber nada de mí y nunca he encontrado una mujer que merezca la pena. Usted debería estar cuidando de sus hijos y asegurarse de que su marido tiene un buen plato de comida cuando llegue a casa de trabajar en lugar de estar aquí perdiendo su tiempo intentando solucionar un problema que no existe.

- La verdad es que mi marido no trabaja, las cosas van bastante mal respecto al trabajo, en mi casa es él el que se encarga de cuidar a los niños y preparar la comida mientras yo trabajo para poder tener un plato de comida sobre la mesa cada día.

- ¡Que indignante! ¿Qué tiempos son estos donde el marido se queda en casa y la mujer va a trabajar? ¡Las cosas no deberían ser así!

- ¿Y entonces, como deberían ser? ¿Qué diferencia ves en que fuera al revés?... Piensa que no habría ninguna diferencia.

- ¿NINGUNA DIFERENCIA, DICE?, ¿NINGUNA DIFERENCIA?. Una mujer no tiene la capacidad suficiente para sacar a una familia adelante, son débiles por naturaleza. ¡No sé ni cómo puede decir que no existe diferencia alguna!

- ¿A mí me ves como a una persona débil? Yo creo que nos va bastante bien así. La verdad es que hay un estudio científico que afirma que el cociente intelectual de las mujeres se ha desarrollado más que el de los hombres.

- ¡Por dios! ¡No quiero oír más desfachateces! ¡Sáqueme de aquí ya, por favor!

- Yo no puedo hacer eso, cambiemos de tema, cuénteme algo sobre usted, ¿cómo fue su infancia?

- Yo tuve una infancia muy bonita, mi padre era un hombre de principios, me llevaba de caza y a pescar con el casi todos los sábados, nunca me falto amor por parte de mi padre o de mi madre. Mi madre era una gran mujer que siempre tenía la casa limpia y la comida hecha cuando mi padre volvía de trabajar de l fabrica, a mí y a mi hermana nos tenía muy bien cuidados, la verdad es que yo era el favorito de los dos, era el que algún día se convertiría en el próximo hombre de la casa. Mi hermana tenía 5 años más que yo, salió bastante fresca, a ella no le gustaba el trabajo de casa ni la cocina, siempre andaba con libros en la mano, mi padre le decía que antes de aprender cosas tontas que aprendiera a tratar a los hombres, que aprendiera cosas de provecho para poder llegar a tener una familia y saber cuidar bien de ella, mi hermana pensaba diferente a todos nosotros, a los 17 años, cuando yo tenía solo 12, se fue chillando como una energúmena llamándonos a todos "panda de machistas corta alas" diciendo que no quería volver a vernos a ninguno jamás. Cuando cumplí los 18 años, mis padres murieron en un accidente de coche y yo ocupe el lugar de mi padre en la fábrica.

-Está bien, mañana continuaremos, ¿le parece bien?

-No, no me parece bien, he cumplido y ahora me tienes que dejar irme.

-Buenas noches Jesús.

-Veo que no hay manera de tratar contigo. Buenas noches.

Me dormí pensando en todo lo que había pasado. Confundido por todo lo que tenía a mi alrededor, esperaba que al despertarme estuviera en mi casa y que todo hubiera sido una pesadilla. ¿Esto era legal?... Yo no había dado mi consentimiento de llevarme ahí. ¿Y si me había vuelto loco sin darme ni cuenta y aquello era un manicomio? No se…

Al despertar por la mañana me di cuenta que no había sido una pesadilla. Estaba pasando de verdad. Un hombre entró a mi habitación y me dijo que me dirigiera a “la sala”. Me entro un cosquilleo en la tripa y se me ocurrieron mil y una cosas de lo que podría ser “la sala” excepto la más racional, un salón-comedor donde la gente salía como si fuera una especie de recreo. Había una barra donde servían comido estilo buffet. Cogí algo para desayunar y me senté para desayunar tranquilo. De repente se me acerco una joven:
  - Hola soy Lexy, y aquel de allí es Kerim, una pregunta... ¿Tu porque estás aquí?
Yo le respondí - Hola, me llamo Jesus, Jesus Corbaccio ¿Yo?, yo estoy aqui por equivocación, yo no debería estar aquí.
Por medio de una sonrisa irónica ella me dijo – Ah, claro, como todos jaja.
Justo después de esto, Lexy se fue y se sentó al lado de aquel otro joven que dijo que se llamaba Kerim, él también parecía confundido.
Cuando acabé de desayunar volví a mi habitación y a los pocos minutos de llegar entro Blanca.

-Buenos días Jesús, ¿estás preparado para seguir la conversación?

-¿Quieres que te mienta o que te diga la verdad?

-No hace falta que digas nada. Lo sé de sobra. Ahora dime. ¿Alguna vez has tenido novia o mujer?

-La verdad es que hubo un día que estuve prometido a una bellísima mujer. Se llamaba Mónica y incluso pensamos en tener hijos, pero ella se negaba a dejar de trabajar y yo como podrás entender no iba a dejar mi trabajo para hacer la faena de la mujer.

-¿Qué pasó?

-Me abandonó.

-¿Por qué crees que te abandonó?

-Porque no era la adecuada.

-Piénsalo mejor Jesús, sé que en el fondo no piensas eso.

-Pues no sé qué es lo que crees que pienso.

-Sé que en el fondo sabes que también fue tu culpa, que los dos tendríais que haber puesto algo de vuestra parte, no todo es para la mujer ni todo para el hombre. Hay que repartir todas las faenas a partes iguales.

-Eso tiene sentido, pero yo no me he criado con eso, y ella debería de haberlo entendido.

-Ella no se crio de la misma manera que tú y tu deberías de entenderlo también.

-No manipules.

-No lo hago.

-Si lo haces, cuando intentas cambiar la forma de pensar de alguien estas manipulando.

-¿Acaso estas pensando de diferente manera?

-Un poco, y me preocupa, no me haces sentir mejor si eso es lo que intentabas.

-Eso es bueno... Oh no, en absoluto es lo que intentaba.

-¿Entonces qué intentas? No quiero seguir aquí.

-Esto es solo el comienzo Jesús. Por hoy te dejo, tendremos charlas así cada día durante una semana, ¿qué te parece?

-No me gusta, no quiero. me niego.

-No te queda otra, lo siento.


Suerte tenía aquella mujer que yo no era un hombre agresivo, porque no hacía nada más que hacerme sentir mal y cabrearme. Aunque en el fondo no sé si estaba enfadado con ella o conmigo mismo. Siguió dándome charlas y preguntándome cosas sobre mujeres durante casi toda la semana. No lograba entender a donde quería llegar, lo único que me hacía sentir mejor era pensar que solo era una semana y entonces se acababa todo eso. Aunque no estaba muy seguro si solo se acabarían las charlas y aun así me tendría que quedar allí por más tiempo o si verdaderamente iba a acabar todo y me podría largar de aquel lugar tan frío.

El último día por fin lo entendí todo.

-Hoy es el último día que me tendrás que soportar Jesús, ¿Cómo te sientes?

-Liberado, y a la vez un poco triste, me resultara raro no volver a verte después de tantos días hablando. Creo que hasta lo echare de menos.

-Eso que acabas de decir es un gran avance. Yo también te echare de menos Jesús.
Bueno, a lo que venía, hoy por fin te diré el motivo por el que estas aquí.

-La verdad que después de todos estos días ya ni me importa, ha sido solo una semana pero se me ha hecho eterna.

-Bueno, te cuento... Entrar en aquel bar en el que entraste a emborracharte para olvidarte de lo que habías acabado de hacer fue o tu mayor error o tu mayor acierto, eso será como tú lo quieras ver.

-¿Qué es lo que hice?

.-No me has dejado acabar, todo a su tiempo. Entraste en el bar y nos vistes a mí y a mi compañero de trabajo y te sentaste a nuestro lado en la barra. Sin inmutarte de que tenias a gente al lado pediste un whiskey largo y lo bebiste de un trago, después de ese pediste otro, y luego otro… Cuando ya no sabias ni dónde estabas comenzaste a contarnos a mí y a mi compañero lo indignante que te parecía que habías estado trabajando y esperando muchísimos años a que te ascendieran a gerente de la fabrica y aún así te lo agradecieron ascendiendo a otra persona, que por casualidad era mujer, que como le podían dar ese trabajo a una mujer antes que a ti. Nos estuviste diciendo barbaridades sobre las mujeres y sobre aquella mujer en concreto. Nosotros somos una federación que nos dedicamos a ayudar a gente que posee alguno de los 7 pecados capitales y de ahí viene el nombre de la federación “el purgatorio” aunque este año hemos reunido a 10 personas con diferentes defectos, lo que es gracioso porque es como solemos llamar a este lugar para acortar el nombre "T.E.N"... En principio te ignoramos, pero al salir del bar y verte desplomado en el banco, pensamos en ayudarte.

-¡Malditos! ¡Sabia que te había visto en algún lugar antes! ¡Yo no le pedí ayuda a nadie! ¡Haberme dejado en ese banco, peor castigo ha sido esto!

-Relájate Jesús, deberías de estar agradecido, has cambiado como persona. ¿Qué opinas ahora sobre esa mujer a la que dieron el trabajo?

-Lo siento. Supongo que pensé que conseguir ese ascenso era cosa fácil y me dormí en los laureles, supongo que ella se lo merecía más que yo.

-Lo ves, no opinas igual que antes, ahora te ahorraras muchos disgustos. Hemos contactado con Mónica y le hemos hablado de ti, ella nos dijo que si la aceptabas lo podríais intentar de nuevo a ver como sale ¿Qué te parece?

-¿Enserio? ¿Eso dijo? ¡Por supuesto que la acepto! ¡Pero no me quedare en casa! ¿Se lo dijisteis?... Nos podríamos repartir las tareas.

-Está bien Jesús, estás preparado para salir, acompáñame, Mónica te está esperando fuera.

No me podía crees nada de lo que estaba pasando, en el fondo tenía razón blanca, parecía que había cambiado sin darme ni cuenta y me sentía mejor conmigo mismo. Quizás ahora funcionaria la relación con Mónica y tendría una vida completa y feliz. Y que feliz sería si pudiera tener hijos.
Cuando salí y la vi en el coche me emocione más que en toda mi vida. En el camino a casa pensé en todo lo que había hablado con Blanca, pero al fin de al cabo pensé... ¿Verdaderamente es así como quiero que sean las cosas?, mis padres no eran así y les fue bien… Muchas preguntas de este tipo comenzaron a venirme a la cabeza. Ya no sabía si verdaderamente Blanca tenía razón en todo o lo único que hizo fue manipularme constantemente.
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lunes, 21 de enero de 2013

Despilfarro


Capítulo 1

Aquí estoy mirando la televisión aunque mi mente esta en otra parte, pasando las horas hasta que mi mujer vuelva del trabajo, los niños están viendo unos dibujos animados aunque no se muy bien de que va.
Siempre pienso lo mismo, en mi trabajo y en el poco dinero que gano en el. Soy vendedor de enciclopedias me paso todas las mañana recorriendo las calles de Barcelona, llamando a casas que no me abren y se perfectamente que están ahí ya que les escucho hablar diciendo:
- Shhh no abráis es un vendedorcillo de enciclopedias.
Agacho la cabeza y sigo con mi trabajo, ese es el resumen de mi vida. Pero esto no le pasa a mi mujer, ella en su trabajo la respetan y gana mucho dinero es profesora en una Universidad de Filología Inglesa y todos sus alumnos le tienen mucho aprecio, como ejemplo hoy, que se ha ido a desayunar con ellos.
La quiero mucho y es así, pero siempre me siento muy inferior a ella cuando hablamos de cultura general o también en el tema económico, pero aparte de sentirme inferior tengo otras preocupaciones..
Una es que desde hace un mes pasamos una crisis matrimonial desde que me ha dado por coger dinero de mi mujer y mio propio del banco para gastármelo en juego y alcohol, se que esta muy mal pero es la única manera de dar virilla a mi vida de ''pringado'' pero mi mujer no lo entiende. Siempre discutimos de lo mismo, se queja del dinero que gasto y de que llego muy tarde a casa y no hay quien me levante por la mañana, eso es cierto, cuando me levanto después de venir del bar me duele extremadamente la cabeza pero tampoco creo que sea el alcohol, supongo que no estaré costumbrado a salir...
Una noche salí al bar de siempre, con la gente de siempre y me puse en la maquina traga-perras de siempre, pero aquella noche había un excepción; un hombre mayor trajeado con un maletín negro sentado en la barra me miraba fijamente y me señalo con la mano para que me sentara junto a el, y así hice.
El hombre parecía simpático.

- Hola señor, ¿quería algo? - le dije.
- ¿Como te llamas muchacho? - me pregunto
- Gaston Bankia, ¿que quiere? - volví a preguntar 
Muchacho esta de suerte tengo una ganga para usted – me dijo
- ¿Como? Explíqueme eso, me gustan las gangas – le dije ilusionado
- Veras se quieren hacer una cadena de hoteles donde se pondrán en los sitios mas céntricos de Barcelona, y donde irán millones de turistas nos haremos famosos, ¿sabes? - me dijo
- Vaya.. parece algo muy bueno, pero.. ¿que tiene que ver conmigo?
- Calma.. Ahora voy a eso.. creo que usted tiene visión de marketing y quiero que se una a nosotros, que invierta en nosotros.. eso si, la cifra es muy alta pero esa cifra se multiplicara por mil cuando los hoteles vayan en marcha, ¿que le parece? - me pregunto
- En verdad parece una buena inversión y usted parece un hombre mayor muy listo, ¿verdad? - pregunte
- No te equivocas, muchas cosas he vivido y que le puedo decir.. soy rico y me compro todo lo que quiero y seguro que usted cuando invierta en nosotros también podrá mi buen amigo- me dijo con certeza.

Yo ilusionado acepte sin pensármelo dos veces, firme como cuatro papeles, los quería leer pero el hombre no tenia tiempo ya que perdía un avión para irse a Madrid, sin mirar firme puse mi cuenta bancaria y se fue, y nunca mas lo volvería a ver.
Llegue a mi casa como cual niño con una piruleta, me senté en la silla de la cocina y pensé todo lo sucedido, pensé que no seria buena idea decírselo a mi mujer ya que ella no lo entendería, y luego pensando pensando... me di cuenta de que no pregunte ni vi el precio ese tan elevado del que me arbirtio el viejo con traje. Me empece asustar pero enseguida recordé la frase de aquel señor ''eso si la cifra es muy alta pero esa cifra se multiplicara por mil cuando los hoteles vayan en marcha'' y me calme.
Al mes siguiente me llego una carta a mi nombre del banco, en ella ponía que se me embargaba la casa y que la cuenta estaba a números rojos después de la transacción hecha el mismo día en la que me cruce con ese hombre, el mundo se me callo encima en ese momento.
¿Como le podía decir a mi mujer que la casa de toda la vida nos la iban a quitar? ¿Como le iba a decir que todos los ahorros para un futuro ya no estaban? ¿Y como le iba a decir que fui tan tonto para firmar esos papeles sin mirar y sin ni siquiera preguntar quien era ese hombre o su teléfono?
Esto era cuestión de días de que se enterara mi mujer, como ya había pensado mi mujer me presento los papeles del divorcio, y a mis hijos no los volvería a ver mas, después de todo el daño que les he causado.. no merecen ni llamarme ''Papa''.
No tenia lugar donde alojarme, mis padres vivían en un pueblo de Albacete pero allí no había trabajo para mi y tampoco quería que supieran que le ha pasado a mi vida desde aquella noche que aparecí por el bar de siempre.. Mi padre era muy violento y si se lo llego a decir que estoy sin un duro y sin familia no querría saber nada mas de mi ni como hijo y mi madre la pobre no tiene ni voz ni voto ya que mi padre enseguida la regaña nada mas hablar.
Así que después de pensarlo mucho decidí ser una vagabundo ni mas ni menos lo que me merecía, deambulaba por las calles de Barcelona, de banco en banco dormía, y pidiendo un euro en cada puerta de las tiendas, para beberme una cerveza o para entretenerme jugando a las traga-perras, tenia una vida miserable pero así me lo merecía
Como todos los días, ya cansado de tanto andar, me pare en un banco a dormir, pero aquel día fue diferente.

Capítulo 2

Me desperté por culpa de un foco deslumbrante que pegaba en a cara, me costo mucho abrir los ojos hasta que al final conseguí ver donde estaba. Me sentía algo aturdido como si me hubiera tomado mil pastillas y también con un dolor de cabeza desmesurado, como aquella vez que nos fuimos de viaje mi mujer y yo de luna de miel a México el cambio de horario me provoco una jaqueca considerable, pues aquel día me pasaba igual como si hubiera viajado a un lugar lejos de Barcelona.
Mire a mi alrededor, me encontraba en una cama como las de los hospitales pero con dos cristales opacos a cada lado de la cama, enseguida pensé que me encontraba en un hospital privado de esos que yo no conocía y nunca había estado dentro de ellos, pensé que me desmaye porque hacia días que no había comido y que alguien me hubiera llevado al hospital mas cercano. Intente levantarme pero me costaba mucho, no tenia casi fuerzas pero en realidad no tenia sueño ni hambre estaba bien, como si llevara días acostado en aquella cama y como si me hubiera comido un banquete entero.
Como había dicho aquellos cristales eran opacos y me podía ver como si se tratara de un espejo, me mire de arriba abajo y me di cuenta de que tenia puesta una bata beige que desde antes no me había fijado, también tenia la cara pálida, la verdad es que no me reconocía del todo a mi mismo.
En ese mismo momento tocaron a la puerta de mi habitación, era un hombre con una bata blanca supongo que un doctor que vendría a darme el alta a ver que estaba bien.

- Buenos días doctor- le dije
- Hola, y no soy doctor. - me dijo serio
- Bueno, perdona, residente pues – le dije
- No, ni residente ni doctor, no se equivoque señor Gaston esto no es un hospital – me dijo con cara de pocos amigos.
- ¿Como sabe mi nombre? ¿Y donde me encuentro entonces?
- No se adelante a los acontecimientos a ver si aparte de tener el vicio que tiene también tiene el vicio de las prisas- me dijo
- ¿Como? ¿Que vicio? ¿De que habla? ¿Esto que es, una cárcel? - le pregunte asustado
- Solo le diré señor Gaston lo que necesita saber, no es un hospital pero tampoco es ninguna cárcel, se encuentra en ''El Purgatorio''
- Vaya.. esto si que es una broma de mal gusto. ¿Purgatorio? Que me quieres decir, ¿que estoy en el Infierno? - le dije bromeando
Me miro serio, sin reírse ni echar una mueca tan siquiera y continuo con paciencia.
- Señor Gaston, esto es un centro llamado ''El Purgatorio'', si me sigue vera de que le hablo.
- Esta bien, veamos de que se trata todo esto.
Un poco molesto este señor me condujo por un pasillo donde habían ocho pacientes como yo, con la cara pálida y cara de asustados sin entender nada, algunos con la misma bata que la mía, otros con batas rojas y otros con batas blancas. No entendía nada de lo que veía, así que le volví a preguntar al ''doctor'' al cual todavía seguía sin ninguna dirección aparente.
- ¿Porque algunos llevan batas de distintos colores?
- Para diferenciarlos de sus vicios, lo de la bata roja son os vicios mas fuertes los que no creemos ni que se salven, los de color beige pueden mejorar, son vicios menos peligrosos aunque no dejan de ser grabes, como usted, y después lo de la bata negra que ya están casi curados y que próximamente saldrán de aquí para volver a su vida normal.
Una vez me dijo eso, me calle, todavía no entendía porque estaba allí ni porque volvía hablar de la palabra ''vicio'', el se giro por si lo había atendido y al ver que le escuchaba con atención hizo una mueca afable, que me dio mas seguridad.
Después de haber andado un pasillo largo y estrecho llegamos hasta donde ya no había salida, ni puertas ni nada alrededor.
- ¿Ya hemos llegado? - le pregunte
- Si aquí es, colóquese en esa baldosa negra grande – me mando
-¿Aquí? ¿Y ahora?- le pregunte desconcertado
-¿Te gustan las emociones fuertes? - me pregunto
- ¿Como dices? - le dije asustado

Antes de acabar la pregunta, aquella baldosa negra grande se abrió ante mis pies y caí como si cayera en un tobogán negro oscuro, sentí un cosquilleo extraño al bajar a esa rapidez por aquel tobogán hasta que llegue a una sala. De un culazo llegue allí y algo mareado me levante, era una sala grande con un espejo opaco como los de las primera sala pero este era enorme, mas que enorme, ocupaba casi toda aquella pared inmensa. Justo en medio había una silla de madera vieja cosa que no pegaba nada allí con todo aquello moderno de ''El Purgatorio'', me senté en aquella silla y de repente delante de mi se desplegó una especie de proyector enorme.
No sabia muy bien de que iba esto, cuando casi me iba a levantar una voz grabe que me resultaba familiar, me hablo.
- Hola Gaston, no te levantes sigue en esa silla, te vamos a contar que haces aquí, no te asustes, no somos malos – me dijo con una voz grabe
-Hola, ¿Quien eres? ¿Como sabéis mi nombre? ¿Que hago aquí? - le pregunte aun todavía desconcertado
-Vaya, ya me aviso mi compañero de que eres preguntón. Cálmate Gaston, yo me llamo Javier, sabemos tu nombre porque hemos seguido tu vida desde que te arruinaste por completo y estas aquí para intentar curarte de ese vicio.
-¿Me habéis espiado?, ¿y con que derecho? - grite
- Cálmate Gaston todo esto lo hacemos por tu bien créeme, aunque no me conozcas que sepas que estas aquí porque nosotros te vamos a dar otra oportunidad en tu vida.
-Bueno, lo de la otra oportunidad suena bien, aunque es muy difícil.. Y bueno ¿cual es ese vicio del cual habláis todos?, yo no tengo ninguno.
-¿Como que no?, Claro que tienes vicios como todo el mundo, pero uno en especial y es el cual te ha traído aquí – Me dijo
-Y cual es ese? - pregunte mirando a todos los lados
- El despilfarro, así has perdido a tu mujer a tus hijos a tu propia casa, gastándote el dinero en alcohol en el juego, en tonterías que no servían para nada, solamente para hacerte daño.
-Vaya.. si que me habéis espiado si. Pero si, te entiendo, no me he comportado bien con mi familia. Pero me sentía vacío por que mi trabajo no me gustaba y aparte no conseguía ganancias, solo las traía mi mujer, bueno.. mi ex-mujer – le dije entristecido
- Lo sé, se que estabas en una depresión, pero esto viene de mas lejos.. desde tu infancia. ¿Me equivoco?
La verdad es que me sentía asustado, sabían cosas esa gente que yo no había contado a nadie, ¿como saben que esto proviene de mi infancia?
-Contéstame – me dijo la voz – No tenemos mucho tiempo.
- Bien, todo comenzó en mi infancia cuando mi padre maltrataba a mi madre, cuando bebía y se gastaba el dinero en el juego y compras absurdas que no necesitábamos. No ganaba casi dinero en su trabajo pero el campo nos ayudaba a seguir con nuestra vida y con los gastos de mi padre. Un día entro por la noche a la habitación de mi hermano y mía, entro sigilosamente para que no lo escucháramos pero yo no podía dormir aquella noche así que lo vi aunque me hacia el dormido, mi padre cogió la hucha mía y de mi hermano que estuvimos ahorrando con sudor y lagrimas para una bicicleta de las mas modernas en aquella época. Yo tenia ganas de gritarle y decirle que era un estúpido alcohólico y que nos devolviera a mi y a mi hermano la hucha, pero el miedo se apodero de mi. Cuando salio escuche a mi madre como le decía que no estaba bien lo que estaba haciendo, que nos estaba conduciendo a la ruina y que eso eran ahorros de nosotros, lo siguiente que oí fue un guantazo y un portazo. Yo salí enseguida, mi madre estaba tirada en el suelo y yo le ayude a ponerse en pie, me dijo que no me preocupara y que siguiera durmiendo pero en sus ojos llorosos vi a una mujer muerta del miedo y desdichada, aquella mujer que era mi madre a cual adoraba y quería. Al ser pequeño pensé que si mi padre lo hacia era porque estaba bien, lo de pegar a mi madre por supuesto que no pero gastar dinero en cosas que el quería y le gustaba me parecía una manera buena de divertirse. Y bueno en ese sentido seguí los pasos de mi padre supongo...
- Así es – me dijo la voz- Tu padre te ha creado un trauma Gaston, un trauma que ha dejado que pierdas la casa y a tus seres queridos.
- Ya veo.. ¿y este es el vicio que decís verdad? - pregunte
- Si así es, el primer paso lo has completado, has reconocido tu vicio. El siguiente lo iremos viendo.
- Esta bien- le dije.

Capitulo 3

Después de aquella sesión que me hicieron en la sala moderna, que es como le llamo yo.. Javi me dio un tiempo para que viera las instalaciones de ''El Purgatorio'', y así hice.
Salí de la sala moderna y me dirigí a unas escaleras con forma de caracol, eran demasiadas y me canse mucho, subí y me encontré con diferentes plantas, una era un comedor, otra una sala de juegos a la que tenia muchas ganas de entrar, otra eran las habitaciones y aseos, y al final de dicha sala se encontraba una habitación con estanterías, una mesa de ajedrez, una mesita, donde habían dos pacientes con la bata negra jugando a las cartas y una televisión apagada. Justo al lado de la puerta había un letrero que ponía ''Salida'' y una flecha que señalaba a una puerta, aquella puerta para mi, era la salvación, no había pasado ni un día y ya me quería ir de aquel sitio infernal, corrí con todas mis fuerzas y empuje aquella puerta azul.
Al abrirla me di cuenta de que era una prado grande y verde donde habían todo tipo de fuentes y con bancos de piedra donde muchos pacientes estaban leyendo o charlando como si se conocieran de toda la vida. La verdad es que me sentí algo desplazado todavía no había hablado con ninguno de ellos, así que me acerque a una mujer que estaba sentada en una banco sola.
- Hola – le dije
La mujer me miro extrañada como si no entendiera mi lengua y se giro. Me cabreo mucho aquello, a ver si encima de no saber donde estoy, sin saber nada del mundo exterior, no podría hablar con ninguno de ellos... me iba a volver loco.
Viendo el campo tan verde y las fuentes tan hermosas, me recordó mucho a los campos de Versalles en Francia cuando fui con mis hijos y mi mujer, los niños se divirtieron mucho, corriendo y disfrutando de las vistas, que hermoso día aquel... Mejor sera que me vaya de aquí me trae muy bonitos y tristes recuerdos.

Me fui al comedor a comer algo, tenia muchísima hambre, allí tenían una suculenta comida, la verdad es que nos trataban bien, dentro de lo que cabe, claro..
Aunque tenia mucha hambre tenia un nudo en la garganta y me costaba tragar hasta mi propia saliva, me pasa a menudo cuando estoy nervioso, así que me cogí una manzana y un plato de pasta.
En una mesa estaba una chica de lo mas guapa, la verdad es que me sonaba su cara creo que de la televisión, me parece que era modelo. Me fui a su lado a comerme el plato de pasta, ella me miro con cara de pocos amigos y pensé: ''Otra que no quiera hablar conmigo''.
- Hola – le dije
- Hola, ¿que tal?
- Vaya, pensaba que ibas a pasar de mi.
- ¿Por que tendría que hacer eso? - me dijo con sonrisa angelical
- No se.. aquí la gente es muy rara. ¡ Oye! Eso que te has cogido, ¿que es?
- Un estofado de lo mas bueno.
- Me dejas probarlo, tiene buena pinta.
- Pero ¿que dices? ¿No tienes hay comida? Ademas échate que seguro que queda, YO NO COMPARTO imbécil – me dijo gritando
Todo el mundo se giro extrañado y un psiquiatra se acerco a nosotros, el hombre me dijo que me calmara y que me tomara unas pastillas de color rosa.
-No quiero eso.. ¡¡¡¡ ESTÁIS TODOS LOCOS!!!! que lo sepáis, yo me piro de aquí. - dije gritando.
-Gaston o te tomas esto por las buenas o por las malas, aquí en ''El Purgatorio'' no queremos gritos ni amenazas. - me dijo
Tenia ganas de llorar, de irme y de gritar.. y pensé que con aquellas pastillas me iba a calmar y me irían bien. Así que me las tome.

Me desperté en una habitación, supongo que era en la que iba a dormir todos estos días. Seguro que aquella pastilla era como la que me condujo aquí porque me dolía otra vez la cabeza como aquella mañana.
Mire un calendario que había colgado en la pared, intuí que habían pasado unos días, no tengo noción del tiempo aquí dentro.
Salí de mi habitación y vi a un chico que parecía majo y me acerque hablar con el.
- Hola, te quería hacer una pregunta – le dije
- Buenas tardes, dime, soy todo oídos – me dijo amablemente
- ¿Tu sabes que son esas pastillas que nos dan cuando nos ponemos nerviosos?
- Querrás decir la pastilla que nos trajo aquí ¿no?
- Si, eso mismo.
- Es una pastilla que te duerme hasta x tiempo y creo que me dijeron que se llama ''SweetDreams''
- Vaya.. muchas gracias ¿como te llamas?, pareces de la gente mas maja que he visto por aquí.
- Me llamo Kerim. ¿Y tu?
- Gaston Bankia, un placer.
En ese momento se me acerco una chica psiquiatra.
- Acompáñame Gaston, Javi quiere volver a verte.
- ¿Javi? Ahhhh vale, ''la voz''
- Se llama Javi no ''la voz'' menos cachondeo con tu psiquiatra, este podría salvarte de la abismo que es ahora tu vida. Sígueme por favor.
- Así lo haré.
Llegue de nuevo a la ''sala moderna'' todo estaba como siempre, solo que no baje por aquel tobogán tan gracioso. Me senté en la silla de madera y espere a que Javier me diera señales de vida.
- Hola de nuevo Gaston, ¿que tal tu estancia aquí? - me dijo al fin.
- Hola Javier, mal muy mal, me quiero ir rápido de aquí.
- Ya me han informado que chillaste en medio del comedor con Mimi Encanto.
- ¿Así se llama aquella bruja? Ella empezó todo.
- Tranquilo a ella también le dimos un aviso.
- Bueno, entonces mejor. Aquí la gente es muy rara, no te habla, se giran como si no existieses..
-Ya, la gente no es muy amigable pero seguro que iras conociendo a gente mas maja. Bueno, pero aparte de eso ¿como ha ido?
- Me siento encerrado, y me hacéis andar mucho, todo esto es muy grande.
- Jaja, si la verdad es que ''El Purgatorio'' es bastante grande.
De repente, aquella ventana opaca que ocupaba toda la pared se hizo visible, y en ella habían dos personas mirándome fijamente
- Oye Javi, ¿quienes son esos dos tan tiesos?
- Espera Gaston.
Javier se dirigió a ellos y me dejo de lado.

Capitulo 4

Uno era delgado y pequeño, parecía joven desde mi perspectiva, el de su lado era mas mayor y mas alto, calvo y con una especie de cicatriz en la cara, daba algo de miedo.
- Buenas Señor – se dirigió Javi a uno de ellos
Se supone que el ''señor'' es el alto ya que contesto el.
- Hola Javi, ¿como va todo por aquí?
- Todo bien, se comporta bien conmigo.
- ¿Este hombre es el del despilfarro, no?
El hombre no paraba de mirarme fijamente igual que el joven que le acompañaba, ya que Javier era una simple voz y el ''señor'' no sabia donde mirar.
- Si, ese mismo soy yo – le dije
- Contigo no estaba hablando, así que callase.
- No quiero callarme, estáis hablando de mi.
- Si señor, este es – le dijo Javi para intenta cambiar el ambiente
- Bueno Javier te dejo que tengo que seguir con los siguientes pacientes, calmalo un poco esta algo revoltoso por lo que he visto y por lo que me han comentado.. Un saludo.
- Si señor, hasta luego.
El hombre y el joven se fueron y la ventana se volvió otra vez opaca poco a poco.
- Vaya con este hombre, es el dueño de todo esto ¿no?
- Si así es Gaston, y no le has hablado nada bien, no me ha gustado
- Ya, puede ser pero odio que hablen de mi y mas cuando estoy yo delante. Una cosa, ¿Quien era ese joven que le seguía?
- Un nuevo psiquiatra, a los nuevos se les hace un recorrido por todo el centro y de paso el director se pone al día.
- ¿Como se llama el director de aquí?
- Feliciano. Pero dejemos el tema director y sigamos contigo.
- Te iba decir un cosa, que he tenido estos días en la cabeza.
- Dime Gaston, te escucho.
- ¿Y si nunca me recupero?, ¿nunca saldría de aquí?
- Tenemos dos meses de prueba sino vemos mejora en ti, te dejaremos marchar, y tu vida seguirá siendo igual de patética.
- Vaya, gracias – le dije con ironía
- No Gaston, ¿de verdad piensas que tu vida no da asco, crees que no es patética?, porque si te piensas que no, te equivocas y mucho.
Puse cara triste, porque Javi tenia toda la razón, mi vida era una verdadera mierda. Yo creo que de donde estaba Javi me miro y sabia que me había puesto triste después de aquello, así que siguió con otra cosa.

- ¿Te acuerdas de este proyector que te desplegamos delante de ti el primer día? Veras quería hacértelo la primera sesión, pero empezamos hablando de tu infancia y luego te di un tiempo para que vieras las instalaciones y no te lo pude enseñar.
- Si, me acuerdo, aquí lo veo.
- Muy bien sigue mirando, voy apagar las luces.
Se apagaron las luces y empezaron a salir una serie de fotos de mi mujer y mis hijos en la actualidad.
- ¿Estos son ellos ahora?
- Si, son fotos hechas de ayer, en su nueva vivienda. ¿Como los ves?
- Parecen felices ¿no?
- Si, eso parece. ¿Crees que se acuerdan de ti?
- No lo se Javier, quita esto por favor, me esta haciendo daño.
- No Gaston, quiero que las veas, y te fijes seriamente. ¿Tu quieres formar parte de esta nueva etapa de sus vidas?
- Vaya pregunta Javi pues claro que si.
- Pues compórtate Gaston, te veo desanimado, con ganas de tirar la toalla e irte de aquí y seguir deambulado solitario por las calles de tu ciudad. Si de verdad quieres formar parte de esa familia, de tu familia, hazme caso y sigue los ejercicios que te iré mandando día tras día.
- Pero.. ¿y si me recupero pero mi mujer y mis hijos no me creen o no quieren saber de mi? Estos meses serán en vano.
- ¿Y no lo quieres intentar? Nosotros te ayudaremos y seras diferente. Míralos que felices son, Gaston inténtalo quiero que lo intentes, no te desanimes.
- Tienes razón Javi lo quiero intentar, quiero estar con ellos en casa, como antes.
- Así me gusta, bueno ahora quiero que vayas a tu habitación y descanses pero que también pienses en todo esto y me dices en la siguiente sesión.
- Esta bien.
Me levante de la silla de madera e iba a salir de la ''sala moderna'', pero antes de salir pregunte a Javi unas dos ultimas cosas que tenia en mente y se me habían olvidado.
- ¿Javier? ¿Javi? ¿Sigues ahí? ¿Te has ido ya?
- No Gaston, sigo aquí, ¿tienes alguna duda?
- Si Javi, ¿cuanto llevo aquí? Porque entre las pastilla SD y todo no se cuanto llevo.
- Casi un mes Gaston.
- Eso es mucho.. solo te falta un mes para curarme...
- Seguro que podemos curarte Gaston ya llevo muchos años en esto.
- Una ultima cosa, quiero saber como eres, me gustaría verte y darte un abrazo por todo lo que haces por mi.
- Jajaja, Gaston eres hombre muy curioso. Por mi bien, no me importa que me veas. Espera que baje, un segundo.
- Gracias Gaston, aquí te espero.

Tardo diez minutos en bajar. Abrió la puerta poco a poco. En ese momento sabia que Javier era un hombre mayor. Al ver su cara, no me podía creer quien era. Javier el hombre sabio que me ayudo estas semanas, el que me abrió los ojos, el que se hizo amigo mio, era ni mas ni menos que el hombre que me robo todos mis ahorros el que me engaño como si fuera tonto aquella noche en el bar.
- Si, lo se, soy yo. El dinero no te lo quite nunca sigue en tu cuenta bancaria. Era una prueba para saber realmente si se te podía engañar o el grado de desesperación de tu propio vicio.

No me podía creer todo aquello.
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