martes, 29 de marzo de 2011

Simbolismo y modernidad poética (I)

1. LA CRISIS DE FIN DE SIGLO

El término MODERNISMO, especialmente en los países de habla hispana, es polémico: se suele asociar a una corriente estética heredera del Parnasianismo y Simbolismo franceses que triunfó en España e Hispanoamérica gracias al poeta nicaragüense Rubén Darío (desde Azul..., 1888 y definitivamente con Prosas profanas, 1896). La nómina de autores "modernistas" suele incluir, además del citado Darío, el primer Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado (el de las Soledades), Manuel Machado, Francisco Villaespesa, Valle-Inclán (parcialmente), etc. La crítica española terminó de complicar la clasificación de la literatura finisecular con la insidiosa etiqueta de Generación del 98 (en la que se incluyen a Unamuno, Baroja, Azorín, el A. Machado de Campos de Castilla, el Valle-Inclán de los esperpentos, etc.).
Quizá sería más conveniente estudiar la literatura española de finales de siglo en consonancia con el contexto histórico-estético y el resto de manifestaciones artísticas europeas: literatura, pintura, arquitectura -pensad en Gaudí-, cartelismo -Toulouse-Lautrec-, etc.; en Alemania se habla de Jugendstil, en Francia y Bélgica de Art Nouveau, en Inglaterra de Modern Style, etc. Es decir, conviene utilizar el término Modernismo en un sentido epocal, como la manifestación artística de la época de la Modernidad.
En ese sentido ya se manifestó en la temprana fecha de 1934
Federico de Onís, que asoció el Modernismo con la crisis de fin de siglo. El citado crítico hablaba de una crisis “de las letras y el espíritu” que se reflejaba en todos los aspectos de la vida, especialmente el arte, la ciencia, la religión y la política:

El modernismo es la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu que inicia hacia 1885 la disolución del siglo XIX y que se había de manifestar en el arte, la ciencia, la religión, la política y gradualmente en los demás aspectos de la vida entera, con todos los caracteres, por lo tanto, de un hondo cambio histórico.

Para acotar los límites cronológicos del fin de siglo, el Modernismo o la Época de la Modernidad podemos recurrir al emblemático año de 1867 (la muerte de Baudelaire) como fecha de inicio y el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914) como final de la época (aunque pervivirá el espíritu, radicalizado en algunos aspectos, con las Vanguardias del periodo de entreguerras, con la Belle Époque).
Con la mención a la Crisis de Fin de Siglo fácilmente viene a la mente el “mal du siècle” romántico (el tránsito entre el siglo XVIII y el XIX, desde la Constitución de EEUU y la Revolución Francesa, trajo consigo el paso del Antiguo Régimen a la Sociedad Burguesa Capitalista). Y es que ambas épocas tienen no pocos aspectos en común. Si la época del Realismo, una vez establecida la Burguesía en el poder y ya sentadas las bases para el progresivo desarrollo del Capitalismo, se había caracterizado por la desenfrenada Industrialización y la fe en la Ciencia (Positivismo), hacia fi
nal de siglo ya se observa un desencanto ante la cara más oscura de esta nueva época. El Capitalismo, unido a la Industrialización, no había traído la igualdad, sino más bien había intensificado los antagonismos de clase (ya puestos de manifiesto por Marx y Engels en su Manifiesto Comunista de 1848). Como ya se estudió al hablar del Naturalismo, el proletariado fue tomando conciencia de su papel y se fue radicalizando en las últimas décadas del siglo XIX. La formación y consolidación de los movimientos obreros y las doctrinas marxistas, anarquistas, socialistas y sindicalistas (y las propias luchas entre estas tendencias, como se puede ver en Aurora roja de Pío Baroja) son los fenómenos más característicos de la sociedad de finales del XIX y principios del XX.
Este desencanto ante la nueva sociedad y ante el “progreso” tiene su correlato existencial en la prolifer
ación de filosofías existencialistas, nihilistas e irracionalistas. Filósofos como Schopenhauer, Nietzsche y Kierkegaard constituyen las lecturas habituales de los intelectuales de la época (recordemos la decisiva influencia que ejercieron en algunos miembros de la Generación del 98 como Baroja, Azorín y Unamuno). Ante esta situación, no es extraño que el arte y la cultura volvieran los ojos hacia el afán liberalizador e irracionalista del Romanticismo. De nuevo los artistas, mostrando una evidente actitud antiindustrialista, sienten el impulso por la naturaleza y el paisaje. Una vez más se cumple aquello de que “los hijos se rebelan contra los padres y se sienten identificados con los ideales de los abuelos”[1]

2. SUSTENTO FILOSÓFICO: EL IRRACIONALISMO

La filosofía del fin de siglo surge del rechazo al racionalismo positivista y la reactualización de las doctrinas idealistas (y antirracionalistas) del Romanticismo. Las raíces de esta doctrina hay que buscarlas en el filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), cuya obra El mundo como voluntad y representación (1819) recoge la influencia kantiana de la subjetividad que impregna la percepción de la realidad. La esencia del mundo es la Voluntad que, no sometida a las leyes racionales, es libre y puede elegir entre reafirmarse o aniquilarse ascéticamente hasta alcanzar el nirvana. En este pensador ejerció una notable influencia las religiones indostánicas. El concepto de ataraxia es una de las constantes de algunas obras modernistas: piénsese, por ejemplo, en La voluntad de Azorín o El árbol de la ciencia de Baroja.
Sören Kierkegaard (1813-1855) está emparentado con Schopenhauer, pero aquél pone el énfasis en la angustia, sentimiento inherente a todo ser humano. Distingue a su vez (en Temor y temblor) tres tipos de hombres: el estético (hedonista, artístico), el ético (basa su vida en el cumplimiento de la ley y la razón) y el religioso (se deja llevar por el absurdo y la fe; el ejemplo paradigmático es Abraham). Kierkegaard apuesta por el hombre religioso, que acepta su angustia y su destino absurdo. Estas doctrinas ejercieron una notable influencia en el existencialismo europeo de posguerra, especialmente en Albert Camus.
Los dos pensadores anteriores florecieron en plena época romántica, pero su heredero, el alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), escribió sus obras en pleno apogeo del positivismo y el arte realista. Recoge la idea de Schopenhauer de un mundo basado en la Voluntad, pero él prescinde del componente más pesimista o inactivo de su predecesor (ataraxia). Para Nietzsche, la esencia humana es la Voluntad de Poder, es decir, la voluntad por sobrevivir. Predica el concepto de Superhombre, aquél que hace prevalecer su voluntad de poder al margen de cualquier cortapisa moral (“más allá del bien y del mal”). En la
dualidad que describe en su obra El origen de la Tragedia (lo dionisíaco y lo apolíneo), apuesta por lo primero, esto es, por el hedonismo, vitalismo y arrebato creador irracional, en contraposición a la racionalidad contenida y serena del hombre apolíneo.
Dos pensadores finiseculares que ejercieron una influencia decisiva en su época (e incluso después) son Henri Bergson (1859-1941) y Sigmund Freud (1856-1939). Del primero destaca (por su reflejo en las obras modernistas) la sustitución del análisis racional por la intuición como vía de conocimiento. Freud es el creador del psicoanálisis. Sus ideas sobre el subconsciente y el mundo de los sueños (y su forma irracional de presentarse en la parte consciente del ser humano) ejercieron una notable influencia en la literatura finisecular y en la posterior, especialmente en las Vanguardias (el Surrealismo hunde sus raíces filosóficas en las teorías del psiquiatra austríaco).
Finalmente, cabe tener en cuenta la proliferación de corrientes esotéricas y místicas, que bien podíamos llamar modernismo religioso. Se trata de un fenómeno característico de la espiritualidad finisecular, relacionado con el proceso de secularización que vive la sociedad. Una vez desacralizada la religión, se sacralizan otras facetas del espíritu (como el arte), o bien surgen formas de espiritualidad o religiosidad heterodoxas: teosofía, espiritismo, esoterismo, cábala, ocultismo, alquimia, magia, etc. También llama la atención la atracción por oriente y el budismo.

3. CLAVES DE LA MODERNIDAD

Gutiérrez Girardot[2] distingue tres claves de la modernidad en el ámbito literario:

a) LA SITUACIÓN DEL ARTISTA. El nombre de “intelectual”, que se remonta al romanticismo alemán, fue c
onocido y popularizado en 1898, cuando Zola, A. France, M. Proust y otros publicaron el Manifiesto de los intelectuales para protestar contra las irregularidades del “affaire Dreyfus” (un error judicial sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo). A diferencia de otras épocas, el arte perdió su función más alta y fue relegado al margen; pero la marginalización del artista y su nueva conciencia de artistas en libertad, no sujetos a normas estéticas, abrió el cambio a un enriquecimiento del arte y a una relación ambigua con la sociedad burguesa que los marginaba. Como marginado de la sociedad burguesa moderna, como víctima de la racionalización de la vida, el artista había desarrollado una conciencia de sí. Sus expresiones eran el desprecio y el desafío al “vulgo” (épater le bourgeois: etimológica y literalmente, "hacer caer abierto de piernas, por algún hecho o dicho asombrosos, al burgués") . En las figuras del dandy y el bohemio se cristalizó positivamente este desprecio, irradiación, a su vez, de la existencia estética. A pesar de sus críticas a la sociedad, el fenómeno del dandysmo necesita de una sociedad moderna para existir, una sociedad secularizada.
b) SECULARIZACIÓN. Este término, popularizado por Max Weber en Economía y sociedad en 1921 no se debe entender simplificadamente como laicismo, sino como el proceso por el que la sociedad y la cultura se desprenden del dominio de las instituciones y símbolos religiosos. Este fenómeno afecta a la totalidad de la vida cultural y de las ideas, mediante el que se depura al arte, la literatura o la filosofía de contenidos religiosos. Esta depuración es en realidad el primer proceso, al que le sigue una transformación de los símbolos y contenidos religiosos en medios para expresar contenidos profanos, es decir, en una enajenación de lo sacral, que a su vez sacraliza lo profano. La “religión del arte” del idealismo alemán (Schelling), el culto al arte, el arte por el arte, la concepción del artista como sacerdote son formas de la secularización.
c) LA EXPERIEN
CIA DE LA VIDA URBANA. Con el desarrollo de las grandes ciudades se estaba produciendo un cambio psicológico en el individuo. Se había pasado de una vida en “comunidad” a una vida en “sociedad” urbana. La nueva sociedad estaba caracterizada por la preponderancia del componente intelectual, por una intensificación de la vida de los nervios (dos afecciones típicamente modernistas son la hiperestesia y la neurastenia), por la rapidez y la velocidad con la que se suceden los estímulos. La vida en el campo estaba caracterizada, en cambio, por el componente sensorial; su ritmo era más lento y daba pie a la interrelación personal con el resto de individuos. En definitiva, la sociedad finisecular está caracterizada por el paso de la comunidad a la sociedad y por su carácter intelectualista e hipersensible. A ello podríamos añadir el redescubrimiento casi nostálgico de la vida del campo.

4. TENDENCIAS Y TÉCNICAS ESTÉTICAS

Llama la atención la multiplicidad de corrientes y tendencias. Como se ha comentado, muchas de las tendencias modernistas hunden sus raíces en el Romanticismo, concretamente en su vertiente más exótica y satánica. No cabe duda que el creador más influyente de esta tendencia es Edgar Allan Poe (1808-1849)[3]. Sus relatos de misterio y terror fascinaron a los modernistas por la omnipresencia de lo macabro y sobrecogedor, así como por su cuidada elaboración formal. Por otra parte, cabe destacar la figura del compositor Richard Wagner (1813-1883), que trasciende su influencia al ámbito musical y llega también a la filosofía (reconocida es la influencia en su amigo Nietzsche) y la literatura (rica imaginería, creación de atmósferas emotivas y sugerentes, nueva sonoridad).

a) PRERRAFAELISMO Escuela de existencia efímera (1849-1851) organizada en Inglaterra en torno al pintor y poeta Dante Gabriel Rossetti. Su influencia, en cambio, perduró en las generaciones posteriores. Sienten admiración por la Edad Media, pero en su vertiente más inocente y pura. El nombre del grupo proviene de la predilección por los pintores italianos primitivos, anteriores a Rafael. Admiran su espontaneidad, el trazo ingenuo y natural, la intención trascendente y religiosa de sus cuadros. Nos vienen a la mente las obras pictóricas que presentan a angelicales vírgenes de rostro ovalado y amplia frente, de rasgos delicados e infantiles, pálidas y a la vez rosadas, de pelo claro y actitud maternal. Se observa en su actitud un evidente propósito antirrealista, idealizador. En literatura esta tendencia deja su huella en D’Annunzio (El placer), Valle-Inclán (por ejemplo en la Sonata de primavera) o Rubén Darío. Más datos

b) PARNASIANISMO Movimiento nacido en Francia en el
segundo tercio del siglo XIX. (desde 1860) Surge en oposición a dos excesos románticos: la exhibición impúdica de la subjetividad del artista y la predicación social y política. El parnasianismo aspira a crear una obra de arte autosuficiente, desvinculada del contexto social y desprovista de intencionalidad política. Cultivan el llamado arte por el arte. La desvinculación de la sociedad contemporánea empuja a los creadores a volver la vista a otras culturas y otros tiempos, que se presentan idealizados (Antigüedad grecolatina, Edad Media; la India, el mundo musulmán, Japón, el trópico…). Las obras se pueblan de bacantes, faunos, objetos decorativos suntuosos (cuadros, lámparas, porcelanas…). Los principales representantes de esta tendencia en Francia son Théophile Gautier, Leconte de Lisle, Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Théodore de Banville, Catulle Mendès, etc. Más datos sobre el Parnasianismo (útil para sus orígenes y características)

c) DECADENTISMO El Decadentismo nace en los cenáculos parisinos de la “Rive gauche” en
torno a 1880. Supone una exacerbación del esteticismo parnasiano, un sentimiento de ostentosa admiración por la belleza, prescindiendo de todos los presupuestos morales. Exalta lo perverso, oscuro e irracional; se descubren los placeres prohibidos, lo malsano, escandaloso y raro. Se interesa por las culturas tardías, refinadas, barroquizantes. Frente al puritanismo de la era victoriana, el sexo (voluptuosidad, perversiones…) cobra especial relevancia en estas obras. El consumo de drogas (alcohol, absenta, opio, hachís…)[4] que estimulen y abran la mente para llegar a los “paraísos artificiales” es algo habitual entre los decadentistas, así como un impulso autodestructivo y suicida. Es evidente su actitud irreverente, provocativa, a menudo estereotipada, que busca “épater le bourgeois” (etimológica y literalmente, "hacer caer abierto de piernas, por algún hecho o dicho asombrosos, al burgués"); se extendió por toda Europa y a menudo se confundió con la bohemia y el dandismo. Quizá el autor más representativo de esta actitud sea J. K. Huysmans, cuyas obras À rébours y Là bas ejercieron una notable influencia en la literatura de su tiempo. Se suele citar también a Oscar Wilde (El retrato de Dorian Gray, 1891), que sufrió en sus carnes la represión puritana de la sociedad victoriana. Más datos.

d) SIMBOLISMO El término Simbolismo se puede analizar desde dos puntos de vista: como técnica y como escuela poética. Como técnica consiste en el procedimiento de representación de ideas inefables mediante expresiones relacionadas con el mundo real. Esta técnica ha estado presente en todas las épocas de la literatura (recuérdese por ejemplo las alegorías o símbolos de la mística española); de hecho es una de las constantes del ser humano. La escuela Simbolista tiene un claro precedente en la filosofía mística de Swedenborg (1688-1772), que creía en la existencia de correspondencias ocultas entre las percepciones sensoriales y la vida espiritual. Además, cree que el poeta (poeta-vidente) es capaz de descifrar esos paralelismos ocultos. Es evidente la huella de estas teorías en autores como Baudelaire (cuyo poema “Les correspondences” fue reivindicado por el grupo Simbolista posterior) o Rimbaud (que lleva al máximo la irracionalidad de los símbolos en su famoso poema “Las vocales”). Con el Romanticismo se recurrió al símbolo para expresar la inefabilidad del mundo interior. Es en Alemania donde esta tendencia tendrá mayor desarrollo. En Francia destaca como precursor, en pleno Romanticismo, el poeta Gérard de Nerval. En este país, en plena época realista, surge un grupo de poetas, que nunca constituyeron un grupo o escuela unitario, que escribe de espaldas a la moda realista imperante, cargados de un halo de marginalidad y malditismo. Fueron incomprendidos, marginados y, a veces, perseguidos. Se trata de Charles Baudelaire, Stephane Mallarmé, Paul Verlaine y Arthur Rimbaud. Estos poetas reivindicaron el uso del simbolismo, pero hay que considerarlos precursores de esta escuela, que florece años más tarde, en torno a 1885, de la mano de George Rodenbach, Émile Verhaeren, Jean Moréas, Maurice Maeterlinck, etc. No obstante, se ha producido un desplazamiento de los discípulos a los maestros o precursores en la consideración del Simbolismo. Los simbolistas son conscientes de la dificultad de expresar mediante palabras los sentimientos más inefables; ello los obliga a hacer uso de las sugerencias, los matices imprecisos. Además, rehúsan la grandilocuencia y la exhibición impúdica de los sentimientos de los poetas románticos. La simbolista es una poesía antirretórica. Finalmente cabe destacar que a menudo la correspondencia entre las ideas y las palabras es altamente irracional. La figura retórica que mejor ejemplifica estas arriesgadas asociaciones es la sinestesia. El Simbolismo es una de las corrientes que más ha influido en los modernistas españoles. Más datos.

e) IMPRESIONISMO El Impresionismo es fundamentalmente una técnica pictórica que representa las figuras incompletas, meramente sugeridas, en contraposición al detallismo realista. En el último tercio del siglo XIX constituyó un movimiento artístico (fundamentalmente pictórico) de la mano de Manet, Monet, Degas, Renoir y otros. Su técnica consiste en descomponer la realidad y recrearla con manchas de color; para captar el resultado, el espectador debe adoptar la distancia adecuada para reconstruir en su retina las composiciones en su totalidad. En literatura también se hace notar la influencia de esta técnica y escuela, pero, obviamente, la disparidad de materiales empleados confiere a las obras literarias unas características particulares. El escritor transforma una realidad subjetivizada a partir de descripciones imprecisas, difuminadas y sugerentes; se utilizan imágenes sueltas y aisladas, que el lector recompone posteriormente, como hace el contemplador de cuadros impresionistas. Esta técnica confiere a los textos agilidad: se cultiva la frase breve y la yuxtaposición, así como las oraciones nominales. Por otra parte, como venía haciendo el simbolismo, también se hace uso de la sinestesia, la yuxtaposición de elementos visuales, auditivos, olfativos, gustativos y táctiles. En nuestra literatura son representativas de esta técnica las descripciones de Azorín o Baroja, especialmente en sus primeras obras. Más datos

f) EXPRESIONISMO Como el impresionismo, el expresionismo también se puede considerar una técnica o una tendencia. Como técnica se caracteriza por presentar una realidad deformada e hiperbolizada, donde prevalece lo deforme y lo violento. Se trata de una actitud altamente subjetiva que se basa en una estética inversa, esto es, la inversión de los cánones de la belleza: se prefiere lo feo y lo deforme, los contrastes, lo anormal, lo grotesco… Como escuela surge en Alemania en el periodo de entreguerras, con un marcado componente iconoclasta. Afecta a casi todas las artes, entre ellas la pintura, la literatura y el cine. El esperpento de Valle-Inclán es el ejemplo más representativo de este tipo de técnica.

5. SÍNTESIS: PRINCIPIOS VITALES Y ESTÉTICOS DEL MODERNISMO

a) Vitalismo. Hedonismo. Epicureísmo. Cultura del placer. Relación con la secularización y las filosofías irracionalistas. Paradójicamente se busca evadirse de la realidad mediante los “paraísos artificiales”.
b) Neoespiritualismo. Como efecto del proceso de secularización se rinde culto a la belleza y surgen corrientes de religiosidad y espiritualidad heterodoxas: la religiosidad modernista.
c) Esteticismo. Culto a la Belleza. ARTE POR EL ARTE. Formalismo. Arte para minorías. Torre de marfil. Anti-utilitarismo. Gusto por lo suntuoso, el lujo, la decoración, lo exquisito.
La lírica es el género que impregna todas las producciones y contagia otros géneros (narrativa y drama). Elaboración formal. Ritmo. Figuras retóricas. Escritor como artesano (superación de la inspiración romántica). Hacer de la vida una obra de arte. El arte como forma de vida y de aprendizaje (y autocomprensión). Esmero formal. Conciencia del trabajo (metapoema y metarrelato); esmero estilístico (formalistas y destructores) Hermetismo, opacidad, lector activo. Se rompen las fronteras entre los géneros y surgen géneros nuevos
d) Fenómeno de la bohemia y el dandysmo. Decadentismo. Artista-maldito. "Paraísos artificiales"
d) Exotismo-indigenismo. Evasionismo en el espacio y el tiempo. Relación con el Romanticismo
e) Culturalismo. Intertextualidad. Fusión de las artes. Afición a la Mitología. Principios de creación: estética de la modernidad

ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE (5-4-2011)

En la web de PAU Literatura Universal del Departament de filologia Espanyola de la UV han colgado material muy útil para preparar el tema del Simbolismo, Baudelaire y Las flores del mal. Lo podéis descargar en pdf aquí


NOTAS
[1] PEDRAZA, Felipe y RODRÍGUEZ, Milagros, Las épocas de la literatura española, Barcelona, Ariel, 1997, pág. 255.
[2] GUTIÉRREZ GIRARDOT, Rafael: “La literatura hispanoamericana de fin de siglo”, en Luis Íñigo Madrigal (coord.): Historia de la literatura hispanoamericana. II, Madrid, Cátedra, 1987 y Modernismo, Barcelona, Montesinos, 1983.
[3] Charles Baudelaire fue uno de los primero en traducir la obra del bostoniano.
[4] La literatura “alucinada” y los ensayos sobre las drogas se suceden en esta época: desde el precursor Thomas de Quincey (Confesiones de un inglés comedor de opio), hasta Baudelaire (Los paraísos artificiales) y Téophile Gautier (La pipa de opio).

jueves, 24 de marzo de 2011

Oliver Twist

Charles Dickens (1812-1870), hijo de un burócrata derrochador que fue encarcelado por deudas, y nieto de criados, vivió una dura infancia en la que llegó incluso a jornadas de trabajo manual. Empezó su juventud como periodista de tribunales. Más tarde desarrolló obras de estampas de costumbres de espléndida vivacidad: sus obras son como fotografias literarias y él nos hace ver como nadie las maneras, los gestos, y los dichos de la sociedad en que vivió.

La época a la que pertenece la obra de Charles Dickens, Oliver Twist, es la victoriana inglesa que quizá tenga su mayor expresión en la novelística de este autor y Thackeray, entre otros. Es la época de la primera industrialización inglesa: surgen grandes núcleos fabriles, con una población tan numerosa como miserable de trabajadores, sometidos a una explotación que inspiraría muchas de sus reflexiones a Marx y Engels. En especial, el trabajo infantil en las minas y las fábricas quedaría como uno de los episodios más dolorosos en la historia de la laboriosidad humana. Oliver Twist es un excelente reflejo de la sociedad tanto de la sociedad marginal de la época, como de los hombres acomodados.

Esta obra de Dickens fue publicada originalmente como novela por entregas en la revista Bentley's Miscellany entre los años 1837 y 1838. En este último año, se editó toda la novela en un solo volumen.

Oliver Twist es la historia de un pequeño huérfano que vive desde prácticamente su nacimiento una series de vicisitudes y obstáculos para poder subsistir y progresar en la vida. La superación de estas barreras morales y sociales la logra con ingenio y suerte hasta que al final se ve realizado como persona encontrando su sitio en la sociedad que por derecho le correspondía y que le había sido arrebatado desde su nacimiento.


Yo, personalmente, no he leído esta novela de Dickens pero he visto la película varias veces. Estoy muy de acuerdo en que pocas veces la película supera a la novela pero creo que, después de publicar esta entrada, puedo decir que Oliver Twist es una obra totalmente conmoverdora. Se podría juzgar como triste, cruel y desoladora pero lo que es en realidad, es un retrato de la sociedad de la época en su máxima expresión. Pocos son los personajes de esta novela completamente buenos o completamente malos. Puede que sí lleguemos a tachar de odiosos a algunos, pero en realidad, la mayoría de los que pertenecen al mundo marginal y que fuerzan a Oliver a convertirse en uno de ellos, nos inspiren pena y, por eso la obra tenga un sabor agridulce. Paradójicamente, la "heroína" de la novela será una de esas chicas.

En este fragmento extraído de la novela, bien se puede observar la pasividad ya casi adquirida del muchacho por el hecho de verse obligado a vivir entre la banda de ladrones que conoció al llegar a Londres. Mientras, lo esperan en la casa donde lo habían acogido y comenzaban a quererlo. La verdad es que, en mi opinión, es un fragmento bastante triste: cuando parecía que Oliver había conseguido bienestar y cariño, es forzado a volver a las callejuelas de la capital inglesa.


Débil de la reciente enfermedad, atolondrado por los golpes y por lo inesperado del ataque, aterrado por los feroces gruñidos del perro y por la brutalidad de aquel hombre, y abrumado al pensar que los espectadores estaban convencidos de que era, realmente, un miserable sin sentimientos, ¿qué podía hacer un pobre muchacho? La noche había cerrado; el lugar era inmundo; ningún socorro podía llegarle; era inútil toda resistencia. Un momento más y se vio arrastrado por un laberinto de tenebrosas y angostas callejuelas, obligado a marcar a un paso que hacían absolutamente ininteligibles los pocos gritos que se atrevía a lanzar. En verdad, poco importaba que se oyeran o no, pues no había nadie que los escuchase, por muy agudos que fueren.


Ya se habían encendido los mecheros de gas; mistress Bedwin esperaba angustiosamente en la puerta; la criada había recorrido la calle veinte veces para ver si encontraba a Oliver, y los dos ancianos continuaban perseverantes, sentados en el oscuro gabinete con el reloj entre ambos.


Las aventuras de Oliver Twist, Charles Dickens (cap. 15)

Fuentes:

Martín de Riquer y José María Valverde, Historia de la literatura universal, II. Desde el Barroco hasta nuestros días. Editorial Gredos, 2010

http://es.scribd.com/doc/35889108/Oliver-Twist

Charles Dickens, Las aventuras de Oliver Twist. Editorial Bruguera, 1981


Otros enlaces de interés:

http://puntomatic.blogspot.com/2008_07_01_archive.html. Este es un blog que encontré en el que se habla acerca del arte de escribir novelas por entregas, tan característico de las obras de Dickens.


Se han hecho muchas versiones cinematogáficas de la novela inglesa. Yo os dejo aquí el enlace de la última (2005) que se ha llevado a la gran pantalla a manos del director de cine Roman Polanski, y que además es la que yo he visto. Adjunto también el trailer para los que quieran ir abriendo boca.

La obra de Dickens también se ha llevado al teatro mediante una puesta en escena que mezcla conjuntamente baile, música y literatura llamado Oliver!

Rebuscando por el Youtube he encontrado la audionovela de Oliver Twist. Tiene una pequeña introducción de Mario Vargas Llosa y la verdad, es lo que más ilusión me ha hecho. Puede que porque nunca haya conocido una novela de este modo y porque me recuerde a las viejas radionovelas de las que tanto me han hablado. Espero que la disfrutéis mucho.






lunes, 21 de marzo de 2011

Poesia, patrona de la vida (Felui Ventura, "Dessota dels àlbers")

21 de marzo: día mundial de la Poesía


HOMENAJE Y TRAICIÓN (Y DISCULPA)
A MIS PRIMEROS CLÁSICOS


                Al principio, creó el Divino
el cielo y la tierra;
ésta: soledad y caos;
tinieblas: el abismo.
Mas el espíritu del Celeste
-parece- necesitaba de males,
y dijo: “exista el amor”,
y nacieron los amantes.

                Por ende,
¡canta, oh Diosa nacida de la espuma,
la indiferencia del las muy insensibles,
que causó incontables penas a los hombres,
precipitó al Hades muchos valientes héroes
y presa los hizo de aves miserables e insufribles!

                Así pues,
en algún lugar del mundo,
de cuyo nombre no quiero ni acordarme,
no ha mucho tiempo vivía alguien feliz,
de sonrisa sincera e inocente
y corazón todavía sin cicatriz.

                Pero,
a la mitad del viaje de la vida,
se encontró en una selva oscura,
por haberse apartado del camino recto.
Primero, en una cuesta, encontró la lujuria;
en pos, la ambición y el deseo,
y, a la postre, la inexorable avaricia en la penuria.

                Desde entonces,
no fui en la infancia como los otros,
ni nunca amaría como los otros harían;
                pues sepa Vuestra Merced,
ante todas cosas,
que a mí Alejandro Santiago me llaman:
¡a fe mía, Dios mío,
que no soportaremos más la carga!;
quiero decir, que si nos encolerizamos,
no podremos evitar la espada amarga;
                que
nuestras vidas son los ríos
que van a dar al mar,
que es el morir;
allí van los poetas
derechos a sí acabarse
y consumir.

                Y sí,
las recuerdo,
                Señor,
tus palabras:
                ““!Oh, tú que te apenas,
desengáñate!
Nada es duradero,
toda alegría se desvanece
y todo pesar se olvida.
                Ayer amaste, y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿para qué darte vida?
¿Para vivir tan poco estás dormido?
Y, ¿para tal desgracia poner codicia?”
               
                Sin embargo,
mi esperanza me instiga:
                Amante, son tus deseos
el camino, y nada más;
amante, no hay camino,
se hace camino al amar.
                Así que,
esto debes hacer:
                recoger la vida vacía
y caminar esperando que lentamente se llene,
si es posible, alguna vez, como nunca,
de placeres desconocidos y goces invisibles.
                Que si el Amor cree muros
en la llanura del Tiempo,
el Tiempo le hace creer
que nace en aquel momento”.

                No obstante,
entiéndeme, Supremo:
                escrito está en mi alma su gesto
y cuanto yo escribir de sí deseo:
ella sola lo escribe, yo únicamente lo veo,
tan solo que aun por ella yo me molesto;
                pues estoy perdidamente enamorado
de la mujer tan bella como ingrata,
y mi corazón otra pasión no acata…
pero mis ojos su desinterés han plasmado…

                …Asiento,
sin duda,
lo sé.
                Se equivocó la paloma,
ésa que revolotea dentro de mí.
Se equivocaba.
Por ir al Norte fue al Sur.
Creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el fuego era un «te quiero»;
la alegría, este invierno.

                Aunque,
¡mírela!
                ¡¿De qué parte del cielo, de qué idea
fue el modelo que usó Naturaleza
para ese bello rostro, donde se desató
tan gran catástrofe?!
                Mas,
no me importa,
                pues con una ilusión por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mal, sino planea
un escritor de Valencia;
trovador que llaman,
por su desamor, el Afanado,
en todo universo conocido
del uno al otro cabo.         

                ¡Y que
nadie rebaje a lágrima o reproche
este lamento, de la voluntad
del Todopoderoso, que con incisiva ironía
me dieron a la vez los libros y la noche precoz;
                no, nadie lo profane,
que ahora mismo me dirijo a ella
con tales letras y beldades:

                —En esto veo,
Amor mío, la grandeza del Omnipotente:
en dar poder a la naturaleza
que de tan perfecta hermosura te dotase,
y hacer a mi inmérito que verte alcanzase.
                Que de ese color de rosa y azucena
y ese mirar incisivo, punzante, letal:
                por ello soy un vil gusano,
y no un hombre;
soy el oprobio y la abyección de la humanidad;
soy un hipócrita.
Me han circundado dolores de vida,
y torrentes de sinrazón me han conturbado.
Vergüenza me doy al escribir a usted,
y no obstante le escribo, indignado.
Quiero confesárselo todo:
                desmayarse, atreverse,
no hallar fuera de vos centro ni reposo,
mostrase alegre, triste,
beber veneno como licor suave,
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es pensarle, quien le miró lo sufre, lo sabe.

                Le explico:
aquél me parece igual a una deidad,
aquél, que es posible, superior a los dioses,
quien sentado a ti sin cesar te
observa, te besa y te come.
                Pero,
así como aquél que se ve cerca de la muerte,
cuando corre mal tiempo
y se encuentra peligros por el mar,
y ansía un lugar donde poder refugiarse
y no llega debido a su malvada suerte,
me ocurre a mí, que voy pasando años
y os veo como única cura de mis males.
Desesperado por cumplir mis deseos,
voy por el mundo tras vuestro orgullo y alarde .

                Y habiéndole dicho esto,
¡miren todos!:
                …la princesa está triste,
¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa…
                “Dime poesía”,
imagino que dice mientras clava
en mi corazón su corazón.
¡Qué es poesía! ¿Y ella lo preguntaría?
Cuando hablas —yo diría—: poesía.
                Pero no habla,
y temeroso yo, le doy un espejo
para la decisión final.
                —Princesa, la imagen que ahí veréis
                me puede dar la vida o la muerte.
                Por favor:
                 decidle que me salve y me acepte.

lunes, 14 de marzo de 2011

Cine y Literatura


A continuación os presento un listado de películas relacionadas de algún modo con la asignatura. He intentado poner un enlace en ellas para que las podáis ver online o descargarlas. La mayoría son pelis basadas en alguna obra relevante de la literatura universal. He dividido el listado a partir del temario de la asignatura, pero también he incluido títulos que no están en el temario pero que considero merecedores de figurar aquí por adaptar un texto relevante de la literatura universal o por su valor intrínseco como filmes.
Obviamente no pretendo que las veais todas. Ni siquiera espero que veais alguna, por lo menos a corto plazo. Si hay algo que me guste más que hablar sobre libros es hablar sobre pelis (también hablo de otras cosas, a veces). Observaréis que la mayoría de películas son un tanto "viejunas". Ello se debe a varios motivos: a) es más fácil encontrar títulos de más de 20 años gratis en la web; b) me gusta el cine clásico; c) el concepto de película clásica que algunos manejamos difiere sobremanera del que manejan muchos adolescentes (para la mayoría una película con más de 5 años es una antigualla casposa y polvorienta, especialmente si es en blanco y negro, ese auténtico "género cinematográfico" que muchos jóvenes asocian con lo antiguo y aburrido, sin argumentar nada más).
No obstante he incluido muchas películas no por su valor cinematográfico intrínseco, sino porque no he encontrado otras versiones mejores de títulos importantes de la literatura universal.
Finalmente: la lista no pretende ser exhaustiva ni académica: en gran parte está confeccionada a partir de mis preferencias; muchas veces he incluido títulos poco "canónicos" como representantes de una época o título literarios.
Espero que os aproveche:

Literatura grecolatina:
-Jasón y los argonautas (1963) de Don Chaffey. Una obra maestra del cine de aventuras. El maestro de los efectos especiales con la técnica stop motion Ray Harryhausen nos impresiona con sus criaturas: inolvidable el gigante de bronce Talos. Cuenta el viaje de Jasón y sus argonautas en busca del vellocino de oro; de paso encontrará a la pasional Medea. La obra literaria de referencia es la epopeya del siglo III a.C. Las Argonáuticas de Apolonio de Rodas.
- Poderosa Afrodita (1995) de Woody Allen. Se desarrolla en Nueva York y el argumento tiene poco que ver con la tragedia griega: en realidad es una comedia desternillante que hace un uso muy curioso del coro y el corifeo. El personaje de Mira Sorvino es muy divertido.
- Quo Vadis (1951) de Mervyn Leroy. Un clasicazo del cine de romanos. La suelen poner todos los años en semana santa
- Golfus de Roma (1966) de Richard Lester. Quizá la mejor comedia para conocer la vida cotidiana "decadente" de los romanos. Divertida y trepidante. Estética muy "sesentera"
- Satyricón (1969) de Fellini. Una libre adaptación del clásico de Petronio. Toques de fantasía y ciencia ficción.

Edad Media:
- El nombre de la rosa (1986) de Jean-Jacques Annaud. Un clásico de las pelis que ponemos los profes en el instituto. Adapta la novela de Umberto Eco. Trama detectivesca en un monasterio. En ella entenderéis la importancia (y peligros...) de los libros y los copistas en la Edad Media. Es fácil que la hayáis visto; si no, no os defraudará.
- Los caballeros de la mesa cuadrada (1974) de los Monty Python. Seguro que en el insti os han puesto alguna vez La vida de Brian. Si no conocéis a los Monty Python ¿a qué estáis esperando para disfrutar del mejor humor absurdo e inteligente que se ha hecho en el cine y la televeisión desde los Hermanos Marx? Podéis empezar con su clásico programa para la televisión inglesa de finales de los 60 "Monty Python Flying Circus". Como os podéis imaginar la peli recomendada es una comedia de humor absurdo con los "locos seguidores" del Rey Arturo. Delirante (me río solo de recordar la escena de la catapulta lanzando vacas en un asedio a un castillo...)
- El séptimo sello (1957) de Ingmar Bergman. Cambiamos totalmente de aires. El sueco Ingmar Bergman representa un cine filosófico, denso y trascendental. La película que os recomiendo tiene como telón de fondo un caballero que ha vuelto de las cruzadas. ¿Os apetece jugar una partida de ajedrez con la muerte?
- El Decamerón (1971) de Pier Paolo Pasolini. El clásico de Boccaccio en las manos de Pasolini se convierte en un libertario y provocador ejercicio de cine-poesía. Es famosa la escena del cuento del jardinero mudo con las monjitas lujuriosas.
- Cuentos de Canterbury (1972) de Pasolini también. Lo dicho para el DEcamerón sirve para esta adaptación de la obra de Geoffrey Chaucer.

Shakespeare:
- La fiera de mi niña (1938) del maestro Howard Hawks. Un actualización moderna del clásico de Shakespeare. Uno de los mejores títulos de la "screwball comedy"
- Ser o no ser (1942) de Ernst Lubitsch. Actualización libre de Hamlet (la escena del teatro dentro del teatro) para una de las mejores comedias sarcásticas sobre Hitler y el nazismo.
- Romeo y Julieta (1968) de Franco Zeffirelli. Hay mil versiones. He elegido esta porque es más fácil de conseguir en la web. Seguro que la que conocéis es la de Di Caprio.

Siglo XVII
- Cyrano de Bergerac (1990) de Jean-Paul Rappenneau, estimable film basado en el drama del francés Edmond Rostand (siglo XIX) protagonizado por Gérard Depardieu. La vida y la obra de Cyrano de Bergerac bien merece conocerse (fue uno de los primeros en viajar a la luna... con la literatura, con permiso de Luciano de Samósata)

Siglo XVIII
- Tom Jones (1963) de Tony Richardson. Una multipremiada cinta del mejor free cinema que adapta el clásico libro de Henry Fielding. Picaresca y aventuras.
- Las amistades peligrosas (1988) de Stephen Frears. Magistral adaptación de la celebérrima novela epistolar del mismo nombre de Choderlos de Laclos. Con Glenn Clos, John Malkovich y unos jovencísimos Uma Thurman y Keanu Reeves.
- Barry Lindon (1975) de Stanley Kubrick, a partir de una novela del escritor realista William M. Thackeray. Estupenda música (los aficionados disfrutaréis con Handel y una mágica escena de seducción bajo las notas de Schubert) y ambientación. Cine esteticista y delicado. Oscar a la mejor película. Destacable la escena del duelo. Aunque el escritor sea del siglo XIX la novela y la película se desarrollan en el siglo XVIII.

Romanticismo y cine de terror:
- Remando al viento (1987) de Gonzalo suárez. La peli que vimos en clase, para que la podáis volver a ver tranquilos en casa. Os dejo algunos enlaces interesantes: estupendo comentario sobre la peli y frases de la película.
- Los duelistas (1977) es la "opera prima" de Ridley Scott. Adapta una novela corta de Joseph Conrad. Sabéis que los duelos son algo muy romántico... y más los que duran ¡quince años!
- Cumbres borrascosas (1939) de William Wyler. Clásica adaptación del clásico de Emily Brontë
- Jane eyre (1996) de Franco Zeffirelli. "Reciente" adaptación de la novela de la hermana de Emily, Charlotte Brontë.
- Sentido y sensibilidad (1995) de Ang Lee. Estupenda película con una actuación impecable (como casi siempre) de Emma Thompson. Adapta una novela de Jane Austen. La historia de dos hermanas, de dos formas de amar...
- Orgullo y prejuicio (2005) de Joe Wright. Recientísima (esta sí) adaptación de la novela homónima de Jane Austen. Con Keira Knightley.
- Drácula (1931) de Tod Browning. Un film fundamental que contribuyó a gestar el mito del Conde Drácula como icono cinematográfico del siglo XX, incidiendo en su porte distinguido y refinado. A partir de la novela homónima de Bram Stoker. Bela Lugosi se metió tanto en el papel de Drácula que acabó confundiendo su persona con el personaje (este aspecto se recrea con mucho acierto en Ed Wood de Tim Burton)
- Drácula, príncipe de las tinieblas (1966) de Terence Fisher. Nueva versión del clásico, esta vez con otro actor asociado con el personaje: Christopher Lee.
- Drácula (1992) de Francis Ford Coppola. La versión más fiel al libro de Stoker.
- El Doctor Frankenstein (1931) de James Whale. Contiene una de las escenas más famosas del séptimo arte. Imprescindible. Basada en la novela de Mary Shelley.
- El jovencito Frankenstein (1974) de Mel Brooks. Comedia terrorífica, que parodia escenas del clásico de Whale y algunos clichés del cine de terror. Gene Wilder como Victor Frankenstein (perdón, "Fronkonstin"). Divertidísima.
- El Cuervo (1963) de Roger Corman. Una de las múltiples adaptaciones de cuentos de terror de Edgar Allan Poe (en este caso un poema) que realizó el prolífico maestro de la serie b Roger Corman, con uno de sus actores fetiche: Vincent Price.
- La máscara de la muerte roja, El péndulo de la muerte y La caída de la casa Usher son otras adaptaciones de Poe efectuadas por Corman.

Realismo y Naturalismo:
- Madame Bovary (1949) de Vincente Minelli. Jennifer Jones como Emma y James Mason como Flaubert. No es fiel a la novela, pero es una película estimable. Es interesante que aparezca el propio Flaubert como personaje en la película, defendiéndose en el tribunal de las acusaciones de inmoralidad que se vertieron sobre su novela.
- Madame Bovary (1991) de Claude Chabrol. Fiel a la novela. Impresionante Isabel Huppert como Emma. [Esta peli no está disponible en descarga directa o visialización online gratis en la web. Si hay tiempo la veremos en clase]
- La edad de la inocencia (1993) de Martin Scorsese. El director neoyorkino abandona por un momento el cine de mafiosos y la música de los Stones y se pone sensible al adaptar magníficamente una novela de la escritora realista Edith Warton.
- Germinal (1993) de Claude Berri. Protagonizada por Gérard Depardieu. Adapta el clásico de Émile Zola. ¡Huelga en las minas! (Hay otra versión fílmica de 1962)
- Anna Karenina (1948) de Julien Duvivier. Adapta la novela de Leon Tolstoi. No conozco esta versión, pero no he podido encontrar online la de Clarence Brown de 1935, con Greta Garbo como protagonista.
- Moby dick (1956) de John Huston. Fantástica película de la famosa novela de Herman Melville. Gregory Peck como protagonista. El guión lo firma Ray Bradbury, un importantísimo escritor de ciencia ficción.
- Mujercitas (1994) de Gillian Armstrong. Wynona Ryder como protagonista. Adaptación de la novela (1868) de Louisa May Alcott.
- La madre (1926) de Pudovkin. El Realismo-naturalismo socialista según Gorki. Película muda. Junto con El acorazado Potemkin de Eisenstein y La Tierra de Dovjenko, una de las más importantes películas del cine soviético.


El Simbolismo y la poesía modernista

- Vidas al límite (Total eclipse, 1995) de Agnieszka Holland. Se centra en la intensa relación sentimental entre los poetas Verlaine y Rimbaud. A este último lo interpreta un jovencísimo (con su cara de niño siempre lo parece) Leo DiCaprio.

Renovación de la novela a principios siglo XX (I): Kafka
- Kafka, la verdad oculta (1991) de Steven Soderbergh.
- El proceso (1962) de Orson Welles. Inquietante película de la no menos inquietante novela de Kafka. Anthony Perkins como Joseph K.

Renovación de la novela a principios siglo XX (II): Joyce
- Dublineses (1987) de John Huston. Basado en el relato (o novela corta) "Los muertos" del irlandés James Joyce, incluida en su libro Dublineses. Es la última película (la rodó ya muy enfermo) del maestro Huston. Fantástica.

Vanguardias (I): Expresionismo
- Nosferatu (1922) de Murnau. Obra maestra del expresionismo alemán. Presenta al drácula de Stoker de forma monstruosa. Película muda. Imprescindible.
- Metrópolis (1927) de Fritz Lang. Otra obra maestra imprescindible. Muda.

Vanguardias (II): Surrealismo y absurdo
- Un perro andaluz (1929). El tándem Luis Buñuel-Salvador Dalí nos brindó la que quizá es la mejor manifestación fílmica del surrealismo. La veremos en clase.
- Sopa de ganso (1933) de Leo MacCarey. La mejor película de los Hermanos Marx y la cumbre del humor absurdo. Cuando la veais os haréis marxistas.

Generación perdida (I): John Steinbeck
- Las uvas de la ira (1940) de John Ford. Magistral adaptación de la novela de Steinbeck. John Ford no solo hacía westerns. Oscar al mejor director.
- De ratones y hombres (1992) de Gary Sinise. Adaptación moderna del clásico de Steinbeck. Con John Malkovich.

Generación perdida (II): Hemmingway
- El viejo y el mar (1958) de John Sturges. Protagonizada por Spencer Tracy.
- Adiós a las armas (1932) de Frank Borzage. Basada en la novela que narra un episodio autobiográfico de Hemingway. Con Gary Cooper.
- En el amor y en la guerra (1997) de Richard Attenborough. Si la anterior os parece demasiado viejuna podéis ver esta versión moderna de un episodio autobiográfico de la vida de Hemmingway. Con los Sandra Bullock y el guaperas de Chris O'Donnell.
- Por quién doblan las campanas (1943) de Sam Wood. La novela de Hemmingway sobre la guerra civil española. También con Gary Cooper.
- Tener y no tener (1944) de Howard Hawks. Adaptación de la novela de Hemmingway. El guión lo firma Faulkner. Una de las joyas del cine negro. En esta peli se conocieron Bogart y Bacall. Ya sabéis: si me necesitas, sólo tienes que silbar.

Generación perdida (III): Scott Fitzgerald
- El gran Gatsby (1974) de Jack Clayton. Con Robert Redford como Gatsby.

Realismo mágico
- La casa de los espíritus (1993) de Bille August. Adaptación de la novela de Isabel Allende. Seguro que esta sí que la veis, porque es lectura obligatoria en Castellano. Ojo a las diferencias con el libro.
- Como agua para chocolate (1992) de Alfonso Arau. Basada en el libro de Laura Esquivel. Recomendable el libro de Esquivel como complemento al de Allende. La peli no está mal.

Géneros cultura popular siglo XX (I): la novela negra
- El sueño eterno (1946) de Howard Hawks. Basada en la novela homónima de Raymond Chandler. Tanto el libro como la película son imprescindibles. El guión lo adaptó otro gran novelista: William Faulkner. Bogart como Philip Marlowe está inmenso. Los diálogos son de los que quitan el hipo.
- El halcón maltés (1941) de John Huston. Una joya fundacional del cine negro que adapta a uno de los clásicos de la novela negra: Dashiell Hammett. También protagonizada por Bogart: ¿quién mejor que él para encarnar al cínico Sam Spade?
- Perdición (1944) de Billy Wilder. El dios en el que cree Fernando Trueba lleva a la pantalla la novela de James M. Cain (el de El cartero siempre llama dos veces, otra joyita llevada al cine en varias ocasiones) Double Indemnity (¡qué manía con cambiar los títulos!). Aquí los diálogos son como puñetazos. Imprescindible. El guión lo firma Raymond Chandler.

Géneros cultura popular siglo XX (II): ciencia ficción
- 2001, una odisea del espacio (1968) de Stanley Kubrick. Esta obra maestra de la ciencia ficción especulativa (y poética) está basada en la novela de uno de los más reconocidos autores de ciencia ficción: Arthur C. Clarke (colaboró en la película también). Esta es obligatoria. El uso de la música es maravilloso: impresionante "vals cósmico" a ritmo de Johann Strauss y la elipsis más famosa de la historia del cine precedida del "Así habló Zarathustra" de Richard Strauss.
- Solaris (1972) de Andrei Tarkovski. Basada en la novela homónima del autor polaco de ciencia ficción Stanislaw Lem. La novela es compleja y profunda. La película es lenta y poética, pero es muy buena. Hay una versión moderna a cargo de Steven Soderbergh (2002)
- El increible hombre menguante (1957) de Jack Arnold. Adapta una novela (buenísima) de Richard Matheson. Se trata de una de las mejores películas de ciencia ficción de la edad dorada de los 50. Os gustará. [No me resisto a recomendar la pequeña joya de juventud de Steven Spielberg: El diablo sobre ruedas (1971) , que adapta también un relato de Matheson: "Duel") y otra novela de Matheson que me encanta: Soy leyenda, llevada a la pantalla varias veces)]
- Fahrenheit 451 (1966) de François Truffaut. Adapta el libro (todo un clásico de la novela juvenil y lectura recomendada desde hace décadas en los institutos) de Ray Bradbury. Los efectos especiales son, cómo decirlo, escasos. El libro os gustará; ya sabéis: los libros son peligrosos, hacen pensar...
- Blade Runner (1982) de Ridley Scott. Adapta una magnífica novela del autor de culto de la ciencia fición Philip K. Dick (Ubik). Esta película sentó las bases de la estética cyperpunk. "Mis recuerdos se van como lágrimas en la lluvia..."
- 1984 (1984, qué raro) de Michael Radford adapta la novela distópica (o antiutopía) de Geroge Orwell. La novela es imprescindible (junto con las dos restantes antitutopías clásicas: Nosotros de Zamiatín y Un mundo feliz de Aldous Huxley). La película tiene escenas duras. El Gran Hermano te vigila...

Os recomedaría muchas más (Alguien voló sobre el nido del cuco, Matar un ruiseñor, El señor de las moscas...), pero creo que ya hay suficiente. Espero que por lo menos haya quedado clara la relación fructífera ente la literatura y el cine.

viernes, 4 de marzo de 2011

"A tornallom"

Pel debat que avui em tingut a classe volia deixar un documental de la situació que van viure els veins de L'Horta de La Punta, que foren desallotjats de les seues cases i de les seues terres per a que la senyora Barberà puguera fer 'las megaconstrucciones de Valencia'. Perfavor observeu tot allò que els medis de comunicació disfrasen per a que els politics queden be.. És depriment. També us demane que mireu la reacció de la policia, constructors i sobretot la crueltat en que es tractada la gent de l'horta.
He de confesar que cada vegada que el veig se m'omplin els ulls de llàgrimes d'impotència.

A TORNALLOM


en l'altre video hi havien problemes a veure si aci ix millor, si teniu interes busqueu en els videos de google 'a tornallom'. Gràcies

jueves, 3 de marzo de 2011

El Quijote - Ferrer Ferrán

Como buen músico me veo obligado a poneros una obra que pronto interpretaremos en mi banda, El Quijote, de Ferrer Ferrán cuando la nombramos y la escucho me acuerdo de la asignatura, bueno aquí os lo dejo:

La primera parte :

Y la segunda :


Un saludo !